jueves, 13 de marzo de 2014

Obediencia Sorda. 7 - Rem (anexo)

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El muchacho vagaba por su ciudad como todas las madrugadas. Saludaba a los amigos que dormían, curioseaba por los sueños privados de gente que ni conocía.
En este paseo se encontró con un foráneo. Nunca había visto a este individuo, pero sus sueños eran tan sangrientos que temió lo peor: aquel loco que había visitado la ciudad tenía razón en sus advertencias.
Intranquilo, recuperó la consciencia y se le olvidó lo que había descubierto. Aunque una parte seguía ahí, disfrazada como una vaga sensación de angustia.
Si hubiera tenido sólo un día más, hubiera alertado a sus vecinos. Pero no logró recordar hasta que él individuo lo abordó, y reconoció su psique laberíntica.
Teale se mostró muy decepcionado. Había encontrado una víctima perfecta, pero su presencia en el sueño lo había engañado; no tenía frente a él a un jovencito lleno de vida y espectativas, si no a un anciano que había disfrutado la vida durante ciento dos años y ahora se distraía en la escritura de novelas de aventuras basadas en su propia vida.

Ahora que el sádico suponía que éste era el único testigo de su presencia en la ciudad, una novela quedaría sin terminar.

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