miércoles, 22 de enero de 2014

Obediencia sorda. 4 - Fingir Entusiasmo (parte b)


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Por fin llegó el momento de la dichosa cita.
Fui directa y honesta todo el tiempo; nada de diplomacias. Y a la larga resultó bien. A él no le molestaba mi conducta, ni mis quejas sobre el colegio ni que le mencionara que su hermano era muy raro.
―Ya sé. Al principio eran malos con él ―dijo, sobre ese tema.
―¿Y como arreglaron eso?
―Pues para empezar él no reaccionaba, así que más que hacerles gracia acababa por asustarlos.
―¿Y para seguir?
―Amenacé a algunas personas... y le di una golpiza a otras dos.
―Ya veo ―dije, sorprendida.
―No lo digas como si fuera una maravilla. Por semanas fui el buscapleitos del colegio.
―Pero sí no te los buscaste tú ―comenté.
―Igual lo más difícil son las clases.
Lo entendí de inmediato, pues en Historia lo había visto responder cada vez que le preguntaban algo al gemelo sin voz. No me pareció una sorpresa cuando me contó que en el primer período entraba con él a clases que no entendía sólo para hacer de intermediario. Incluso se había metido en problemas con un maestro por eso. Tener aversión por las personas no era razón para ser privilegiado en el ISC.
―Después de todo, no soy la persona más inadaptada en el instituto, ¿eh? ―comenté.
―No lo eres. Ni siquiera después de nosotros. El asunto es que muchos tienen sus cosas raras; tu problema es que quieres convertirte en algo que encaje aquí. Pero no es como funciona esto. Y menos con nosotros.
―¿“Nosotros”?, ¿te refieres a los designados?
―Así es.
―Y... ¿cómo funciona? ¿Vamos por ahí dando tumbos como...?
―Eliges tu ruta, y utilizas lo que puedas del instituto para poder avanzar en ella. Como designados tenemos normas y responsabilidades diferentes a lo usual. Eso parece haberte dado la impresión de que debes seguir ordenes a ciegas, cambiar tus planes...
―¿Acaso no? ―me molestaba que lo dijera de aquel modo. Ya no era momento de venderle mentiras al prospecto, ya me tenían ahí.
―No. Al contrario, hay aún más presión para elegir por ti misma. Debes estar segura de elegir la rama que mejor te resulte. No sólo la disciplina en que vas a especializarte, si no el área en la que vas a trabajar. Porque tendrás que hacerlo bien.
―Vaya. Eso es tanta libertad que no sé que haré con ella ―no pude evitar el tono irónico.
Él no se lo tomó mal.
―Así que sí te han sacado de tu ruta, ¿verdad? ―adivinó― ¿Qué pensabas hacer?
―Ya no importa. Ahora que estaré en un laboratorio del cuerpo de designados, quizá me dedique a crear armas biológicas.
Que broma tan mala, me arrepentí de inmediato de haberlo dicho, pero a él no le pareció relevante, o al menos prefirió no señalarlo. En cambió dijo algo muy extraño:
―Mi hermano será tu jefe, entonces.
―¿Qué?
―Su plan es encabezar el área científica general. No es designado pero aún así tendría cierto grado de información sobre el área científica de los designados.
―¿No necesitaría hablar para eso?
―Sí. Pero no importa cuanto se lo diga, es más fuerte que él. Supongo que piensa que darle órdenes por correo a la gente no es el mismo tipo de comunicación que tanto intenta evitar...
―¿No pensará que seguirás siendo su intermediario?
―¡Espero que no! Mis planes son completamente distintos.
―¿Que serían...?
―Trabajo de campo, para comenzar.
―Ahí no me verás. Soy una roca para eso.
―¿Eso?
Para él debía tener un significado muy amplio, pero yo veía un solo asunto:
―Defensa personal.
―¡Ah, claro! Nunca habías hecho algo así antes, ¿verdad?
―Y así me hubiera gustado continuar.
Echó a reír, pero luego demostró simpatía. Me recordó que tendría que aprender algo de todos modos, pero que sólo se trataba de explotar mi potencial. En cierto modo, aquella “asignatura” era mejor que otras, porque se trataba de mí y no de un estándar fijado por alguien que ni siquiera se dedicaba al asunto.
¿De qué hablamos después?
¡Oh, sí! De su extra. Era una bastante inútil, si me lo preguntan a mí... o a él. La precognición sirve para sugestionar a la gente y venderles inventos, no para las tareas de un designado. No hablamos mucho de mi extra porque no había gran cosa que decir: todo el mundo sabe sobre el desplazamiento inmediato.
Luego hablamos de.... todo, menos el clima o nuestra relación. Pero sí nos preguntamos sobre relaciones antiguas. No es que tuviéramos demasiado que decir. Yo había dejado un ex-novio en mi colegio, y él había conocido a su primer amor en el ISC.

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