lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Quién tiene miedo? - La fuente vengativa


Este relato lo desarrollé a plazos a largo de un día, utilizando la ficha del ejercicio de escritura Nro 24 de Literautas, y por simple diversión utilice también la ficha de personaje Nro 24

No explico más, les dejo en compañía de la víctima de:

La fuente vengativa


Lo que no puedo dejar de preguntarme es si le dije que sí para poder quitarme de encima a mis amigas y a mi madre, con la preguntadera de siempre.

Más me vale que no. De ser así, tendré que tener cinco niños en los próximos cinco años, dejar mi trabajo dentro de un mes y usar tacones en la boda la semana que viene.

Creo que le dije que sí porque el anillo era de plástico. No sé como logró abstenerse de gastar una cantidad absurda de dinero en diamantes; lo cierto es que lleva tiempo sin hacer gala de sus millones. Aprendió a cocinar y sabe el nombre de sus empleados.

Si está intentando impresionarme, no lo sé. Espero que no.

¿Es que soy una ilusa al pensar que le da importancia a mi opinión respecto al verdadero valor de una persona?
Será una desgracia si resulta ser una fantasía, porque yo creo que esa es la razón por la que dije sí.

Y ahora aquí estoy, mirando como boba mi anillo de compromiso; sostengo entre las llemas de tres dedos el objeto más romántico del mundo.

¿Cuánto de su dinero despilfarró para dar con un anillo idéntico al único juguete de mi infancia que estaba relacionado con el matrimonio? Admito que no me importa.

En este momento estoy tan encantada, que no me fijo en eso. Ni en el calor del día, ni en los niños que gritan, ni en las verdosas aguas de la fuente a mi lado.

Odio el agua contaminada. El olor, el color... las enfermedades. Es asqueroso.

Nunca antes había pasado tanto tiempo al lado de esta fuente sin quejarme, sin sentir la necesidad de huir. Sin embargo, en mi nube de felicidad y románticismo, ni me he fijado en ella.

Pero la fuente se ofende. La fuente quiere venganza. Y mi nube se convierte en lluvia cuando la sortija perfecta se resbala y desaparece de mi vista con un chapoteo.

¡La he perdido!¡He perdido el símbolo de mi compromiso! ¡El gesto romántico del hombre al que amo está en el sucio fondo de una sucia fuente!

El acto reflejo de rescatar la joya plástica se convirtió en nada porque mi instinto fue alejarme del agua, pero ahora ese mismo instinto me alerta de la desgracia que permito al dejar que mi anillo descanse entre las algas muertas. No puedo decirle esto a mi prometido, no puedo abandonar un detalle tan hermoso.

¡Tengo que sacarlo! Es así de sencillo, me pongo de rodillas frente a la fuente para alcanzar el fondo y escarbar en el lodo hasta encontra mi anillo. Sé que estoy apoyando mis medias en esta sustancia viscosa que se ha formado alrededor de la fuente, pero eso no es problema. Lo que a mí me da asco son las aguas contaminadas... como esas en las que voy a meter las manos...

Las aguas verdosas. El lodo. Enfermedad y muerte.

Mi corazón va demasiado rápido... o muy despacio. No puedo respirar. Estoy a punto de meter mi mano en el agua asquerosa de una fuente olvidada. No puedo respirar. Mi corazón va muy despacio... o demasiado rápido.

¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer?
Llevo una blusa nueva, con mangas largas, anchas.... que recogeran agua sucia si cometo la locura de meter mis manos ahí. No puedo hacerlo.

No ha de ser de mala suerte perder un anillo de compromiso. ¡No significa nada excepto que soy torpe y que quería observarlo! No es como si lo hubiera olvidado por ahí.

¿Es esto alguna prueba? Quiero decir, ¿así de fácil me resignaré cuando tenga que salvar mi matrimonio? Una mujer de treinta y tantos años que le teme a una fuente no está lista para una familia. Mis ojos llorosos se reflejan en la fuente que se burla reflejándose en ellos.

¡Ah! Pero no va a ganarme una estúpida fuente derruída.

Empiezo a enrrollar las mangas de mi blusa. Son demasiado anchas y la tela es muy lisa... no es posible detenerlas y no voy a meter mis manos ahí para luego escurrir agua asquerosa hasta mi casa.

De todos modos esto no es un matrimonio. Es un anillo plástico.

... el anillo plástico que mi novio encontró para mí.

Me quito el prendedor del pelo y lo uso para mantener quieta mi manga doblada a la altura del hombro, y extiendo mi mano hacia el cúmulo de algas muertas, básura y gérmenes.

Mi bello novio no querría verme así. Mejor dejo el anillo.

Me pongo de pie, con mi mente clara y mi corazón tranquilo. Que vergüenza he pasado.

"¡Uy, sí! ¿Qué va a decir la gente?", se burla en mi cabeza ese lado de mí que opina que yo debo ser el centro de mi vida. Ah, pero aquí lo importante es que la gente no me vea mal y que mi novio no tendría problemas con que pierda el anillo. ¿Qué más da si he sido una cobarde?

Una cobarde.

Me paseo frente a la temible pila de basura líquida, sólida y hasta gaseosa. Pensando si realmente es cobardía. Y sí, lo es, porque quiero recuperar mi anillo y un poco de agua sucia me detiene.

¿Qué voy a hacer?, ¿que voy a hacer?

Y entonces la sustancia viscosa bajo mis pies me resuelve el dilema. La maldita fuente decide por mí: me resbalo. Como mi anillo. Sí, es distinto, pero la palabra es correcta porque acabo de la misma forma: en la fuente asquerosa.

Las personas se ríen mientras estallo en llanto.

Podría salir de este charco de inmediato. Podría gritar histérica. Y lo haré. Haré todo eso y más. Pero primero busco mi anillo en el fondo de la fuente, que al fin de cuentas no me ensuciaré más.

2 comentarios:

  1. Jajajaja, vaya mujer tan loca esta, sobre todo porque los anillos de plástico flotan por más nauseabunda que sea el agua (lo sé porque mi hermano los arrojaba al estanque y los recogíamos con un palo).

    Por lo menos se resbaló al agua y ahora sacara su anillo.

    Un beso Ciao

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  2. Hola!!! soy de un blog amigo. Se te ha concedido un premio, es algo que nos damos entre otros blogs. Te dejo el enlace para que lo veas. Un saludo.


    http://losrelatosdeanuska.blogspot.com.es/2013/10/premio-liebster-concedido-los-relatos.html

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