lunes, 28 de enero de 2013

El malo del cuento. Capítulo 23. (Final)

Ficha de la Historia
Capítulo Final.


Llega un momento...



Alfred, mago más poderoso de lo habitual y heredero del jefe de las dos familias, había tenido que perfeccionar la virtud de la paciencia a lo largo de su vida. Ésta sólo era otra prueba en aquel aspecto. Sin embargo, sabía que su tío no estaría sentado en una plaza y no podía evitar preguntarse que pasaría si encontraba a la escritora mientras él observaba a Abigail con nostalgia.
Ella no era tan paciente. Su obsesión por el orden y los horarios se sumaba a su angustia y estaba intentando, por enésima vez, llamar a su compañero de letras cuando éste llegó.
Lo siento, es que perdí el autobús por... —alzó la mano en que llevaba una bolsa plástica de una librería famosa por tener en inventario tesoros antiguos y ediciones limitadas.
Sólo vámonos —urgió Abigail.
No, esperen. Molly quiere saber que piensa hacer el mago si el tipo este llega y...
¿Qué como voy a controlar a mi tío? Razonando. Supongo que ustedes piensan que él es algún asesino irracional, pero sólo está equivocado. Yo... tengo que convencerlo de eso.
El optimista no tenía razones para dudar, pero de pronto se dio cuenta de que tampoco era tan buen detector de mentiras. ¿qué se había creído?
Vámonos antes de que él la encuentre, ¿les parece? —insistió la escritora, que confiaba ciegamente en Alfred.
Se pusieron en marcha.

martes, 22 de enero de 2013

El malo del cuento. Capítulo 22





Ficha de la Historia
Penúltimo capítulo. 
Medidas radicales


El mago les había dicho que pensarían en algo más. No sonaba muy seguro. ¿Cómo podía estarlo, si aquella era una “magia” que él no comprendía muy bien? Él y su tío estaban contrariados por el fracaso. Sobre todo el mayor, dado que sabía que aquella táctica funcionaba.
Los escritores no se sentían mucho mejor. Incluso la escritora que no quería “desaparecer” a su personaje, había encontrado desagradable aquella sorpresa que revelaba que Aaron había estado un paso adelante todo el tiempo.
Y se las había ingeniado para irse.
¿Acaso era hora de aceptar la derrota?

lunes, 14 de enero de 2013

El malo del cuento. Capítulo 21






Demasiada libertad



¡No podés pasearte por este mundo como si fuera el tuyo, entendé! —insistió Molly, mientras se dirigía a la puerta de su biblioteca.
El personaje comenzaba a fastidiarse con aquella discusión, pero se dispuso a seguir a la escritora, incapaz de abandonar un conflicto. “¿Y quién me va a detener?”.
¡Pues, yo! —respondió su volátil autora, mientras le cerraba la puerta en las narices.
Se puso roja de vergüenza al descubrir a una empleada mirándola.
¿Qué? —le dijo a la mujer, de mala gana.
Habiendo visto peores cosas en la hija de los patrones, la sirvienta optó por negar con la cabeza y alejarse.
La responsable de la existencia de Aaron, puso llave a la puerta de su pequeña biblioteca, consciente de que ahora, y hasta que el coleccionista tuviera alguna gran idea, no podría salir.
¡No puedes hacerme esto!”, bramaba, indignado, el personaje, “¡No puedes! ¡Soy libre de hacer lo que yo quiera desde que destruyeron mi ancla!”
Pero yo sigo siendo la escritora. Y si no te acordás cuál es tu lugar, date cuenta que yo sí sé el mío: yo hago tus reglas, y yo decido como acaba tu historia. Si es que me da la gana terminarla.
Se marchó con paso firme y cuando llegó a su habitación soltó un suspiró y se dejó caer en la silla frente a su escritorio, con el corazón desbocado y un temblor general en el cuerpo.

domingo, 6 de enero de 2013

El malo del cuento. Capítulo 20






Parte de la colección


Buenos días, señorita”.
¿Quién sos vos? —quiso saber la joven que se despertaba en la misma habitación en que había dormido durante toda su infancia y adolescencia.
Aaron. Soy un mago de otro cuento, digamos”, respondió el rubio que estaba tendido a su lado, sin mirarla.
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Cuotas de Libertad

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