lunes, 31 de diciembre de 2012

El malo del cuento. Capítulo 19




Sacrificio



Aaron, como el personaje obediente y respetuoso que no era, le rindió un informe detallado a los cuatro escritores que habían estado todo ese tiempo esperando por él en la enorme casa de Molly.
¿Mató a su niñera y a su mejor amigo para tener sus poderes...?
Magia —corrigió Alan.
Lo que sea.
La señora no era su niñera, sólo de Alfred —acotó Abigail, quien había oído la historia familiar mil veces, aunque sin los detalles mágicos y con muy pocos de los culturales.
Pero... Es una moralista. La gente así... —el escritor pensaba en voz alta cuando no lo hacía por escrito— Oye, Aaron, ¿no dijiste que la mujer esa no suele usar ni su magia?
Para casi nada. Una idiota, eso es. ¡Un completo desperdicio cuando ella es más poderosa que esos niños engreídos! Y lo peor es que la magia sin explotar es como si no existiera.”
Escritores como eran, vieron sólo una metáfora bonita en esa última frase. De cualquier otro modo, Molly hubiera entendido justo en ese momento, qué era lo que distraía a su mago ficticio. Pero lo dejaron pasar. Aún aquel joven tan perceptivo, que ahora estaba ocupado en desentrañar otro pequeño misterio:
Entonces, ¿para qué? —preguntó y, a diferencia de las escritoras, Aaron entendió a que se refería, porque también él se lo había estado preguntando.

lunes, 17 de diciembre de 2012

El malo del cuento. Capítulo 18




Rencores



¿Qué? ¿Pensás que no puedo darle vida a un parásito?¿Mi tío Raúl debería evitar que yo use al monstruo de mi armario para que te coma de dentro hacia afuera? —se burló la hermana mayor—. Está cansado, me parece. No puede conmigo.
El mago se llamó tonto en muchas formas distintas por no haber pensado en eso. ¡Pero es que para él se trataba de un esfuerzo tan moderado! Aún cuando hacía la parte más difícil: evitar que su hermana se impusiera sobre los cuatro magos asignados para imposibilitarle el uso de la magia en todos sus niveles y expresiones.
Tratando con un mago normal, con magia heredada por una sola vía, dos o tres magos más fuertes que el exiliado bastaban para realizar aquel proceso. Pero ¿quien podía ser más fuerte que un mago por ambas líneas sanguíneas? No porque no hubiera sangre sin magia en esta persona, pues algún abuelo o bisabuelo común sin tal cualidad debía tener en su árbol; era la suma de ambas familias lo que daba como resultado una persona muy superior al mago común.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El malo del cuento, capítulo 17





 Tal como antes



Pasaban tanto tiempo cómo podían juntos, aún cuando Aaron El Malo les había advertido que si Abigail actuaba extraño no debían intervenir. Sentían que lo correcto era apoyar a su amiga, aunque no pudieran aportar demasiado. Además estaban cómodos juntos aunque no estuvieran escribiendo. Excepto Alan. El muchacho estaba inspirado después de haber oído a Aaron hablando sobre los magos reales, parecía que no le bastaría todo el papel del mundo.
¿Molly?
¿Sí, Aby?
¿Estás preocupada por él?
¿Cómo así?
Bueno, él no dijo nada específico, pero... si todavía sé algo sobre Aaron... Va a ir a buscarla.
¡Exacto! —terció Ana.
Pero la autora del atrevido personaje no pareció comprender una palabra de lo que decían. Desde el escritorio de Molly, Alan explicó:
Va a enfrentar a una bruja de verdad. Una que mandó a matar a su propio tío. ¿No te preocupas por él? Casi enloquecés el día en que Aby quemó el cuaderno.
Pero es que creía que se había desaparecido...
¿Y no has pensado que lo puede desaparecer la bruja? —poco le faltaba para ser un reclamo a esa pregunta de la mala observadora Ana.

lunes, 10 de diciembre de 2012

El malo del cuento. Capítulo 16





  "Cuento tres y ya van dos”



Cuatro escritores y el villano de su novela discutían en casa de Molly.
Las dos creadoras de anclas habían llegado ahí después del desagradable encuentro con Raúl, y de inmediato la anfitriona había llamado a los otros dos mientras la invitada se tomaba la primera cosa apetecible que encontró en el refrigerador. Usualmente ella no era tan confianzuda, pero no estaba sintiéndose muy bien y ya conocía todo en esa casa (y en la de Alan) como si de la suya se tratara.
Él personaje había llegado con Ana, puesto que sólo a ella podía encontrar mediante las rutas de la empatía, y se veía mucho más tranquilo que cuando dejara a su creadora con la palabra en la boca.
Pero al iniciar con las explicaciones, no había tardado en perder la paciencia:
Publicación Anterior:
Cuotas de Libertad

Página de la Historia


Seleccionar Capítulo: