lunes, 20 de agosto de 2012

El malo del cuento. Capítulo 2.




Libertad


Ficha de la Historia
El timbre de la entrada apartó a Alfred de la importante tarea de cambiar canales de televisión.
¿Quién va? —consultó, sin asumir nada.
Soy Agnes, cariño.
Ni hacía falta que dijera su nombre, pues él conocía esa voz desde la cuna. Se levantó rápido para ir a abrir, pero no tenía caso. La puerta ya estaba abriéndose y entraba una anciana con las sonrisas de una vida marcadas en el rostro.

domingo, 12 de agosto de 2012

El malo del cuento. Capítulo 1


¡Precaución! Escritores trabajando


Molly Meza se dio cuenta de que estaba a punto de empezar a babear. Y no, no era por haber encontrado algo delicioso. Era porque estaba quedándose dormida, con los ojos más ausentes que de costumbre pero abiertos. Con la mejilla apoyada en la mano derecha y el codo en la orilla de la mesa, la joven de cabello enmarañado era la representación del aburrimiento.
Sus cuatro compañeros de almuerzo se habían dividido por sexo para hablar de dos temas de vida o muerte: los resultados de un partido de fútbol en otro país, y la vestimenta espantosa de los patinadores que se reunían en el estacionamiento del edificio abandonado que había frente a la universidad.
Y Molly estaba preguntándose cómo había pasado de almorzar sola a compartir horas con esos individuos promedio. Conocía la respuesta pero, en este momento preciso, no parecía tener ningún sentido. Era por el muchacho de cabello tieso y rubio que estaba frente a ella.
Su nombre era Aaron y era un estudiante de letras más, poseedor de una importante capacidad analítica que ahora desperdiciaba en la defensa del equipo perdedor. Y de su paciencia habitual, ahora no había ni rastro.
Este no parecía ser el joven que se había convertido en la conexión de Molly con el mundo real, ese del que se había enamorado lentamente y que la podía conmover o provocarle alegría, pese a que ella rara vez sentía algo por personas reales.
Por lo general era más fácil enamorarse de personajes secundarios, odiar protagonistas y compadecer villanos en sus libros favoritos. Estaba segura de que eso no se trataba de un problema psicológico suyo: simplemente las personas eran tan superficiales e inconsistentes que no valía la pena sentir algo por ellos.
El almuerzo con los amigos huecos de Aaron, era un pequeño sacrificio para pasar tiempo con él sin alejarlo de ellos. Pero se exponía a situaciones como ésta, que la llevaban a pensar que quizá no quería ser complementada.
No fue capaz de soportarlo más y decidió retirarse.
¿Ya te vas, Chocolate? —preguntó su eternamente pálido novio, un poco decepcionado al ver que ella se ponía de pie.
Que él dejara su discusión tan rápido, le recordó a Molly que era centro de un universo aparte del propio, y en lugar de explicar porque se iba, improvisó una respuesta.
Sólo voy al baño, cariño.
No tenía nada que ir a hacer al baño pero, para no ser inconsistente, fue a lavarse la manos y mojarse el rostro; quizá eso le quitara la somnolencia.
Por suerte no había nadie. Si llegaba a encontrar a un par de chicas estiradas hablando de maquillaje, les lanzaría agua sobre sus cabellos artificialmente lisos o rizados.
Lavarse la cara no la despertó. Pero cuando abrió los ojos y encontró el reflejo de un muchacho pálido con coleta rubia se despabiló de golpe.

sábado, 11 de agosto de 2012

Pero, sigamos.


Algo muy breve, inspirado en esta imagen.

Han sido muchos años. 
Ellos suelen pensar que saben cuántos, pero nadie lo sabe. 
Fue tan solo un instante lo que hizo falta para que se reconocieran, para que se unieran. 
Un segundo que se convirtió en horas, una unión que se reforzó con la necesidad. 
Al principio no parecía gran cosa, pero los días se convirtieron en meses, los pequeños cultivos en una industria agrícola, las chozas en castillos, las villas en ciudades y yo en una nación.  
Una nación en un antiguo mundo. 
Una nación cansada de ser, también, antigua. 
Y me caigo a pedazos cuando puedo, pero ellos siguen encontrandose cuando sienten temor. Y mientras me derrumbo, intentan arreglarme.
Y continuamos con vida. Ellos, pequeños individuos con almas que se buscan. Yo, gran nación nostálgica.
Todos cansados, sí, pero sigamos.
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Cuotas de Libertad

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