domingo, 1 de enero de 2012

Explosiones de Nostalgia


Todo el mundo tenía aquel estúpido olor a pólvora. Y yo quería que se acabara.
Estaba el motivo que con gusto diría en voz alta: el olor; el ruido. La ciudad ya era un asco sin necesidad de tanto. Y estaba el motivo que me tenía que guardar para mí. Lo que nunca se dice porque el dolor se echa a perder si se comparte, casi tanto como los secretos. El recuerdo seguía regresando como cierto sombrero viejo cuya historia nada tiene que ver conmigo.
A veces, me sonrío al oír un sonido particular, porque lo reconozco. Me acuerdo de aquel evento tan poco habitual que lo recuerdo como "poco habitual" sin recordar ningún detalle. Y pienso, ¿por qué hay cosas que no ocurren dos veces? Y maldigo de nuevo amar la tradición que tanto daño le causa al medio ambiente que amo. Y a mis quisquillosos pulmones.

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