miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nada es lo bastante lejos


  




El siguiente microrelato está inspirado en una canción de Josh Woodward: Motionless Land.










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Nada es lo bastante lejos

Moisés había pasado la vida agradeciendo tantas bondades que le habían tocado. Decía gracias y seguía viviendo. Como hacían todos los afortunados que se daban cuenta de que quizá no merecían tan buena suerte. 
Miraba al corrupto mundo y se preguntaba por qué el tenía siempre alimento, salud y techo. No era un hombre rico y no había encontrado a la mujer perfecta. No se había hecho famoso porque no era ni artista, ni político, ni genio.
Pero jamás había estado en un hospital, nunca había estado en una pelea y no había visto de cerca ni armas ni delincuentes. Había llorado a veces, siendo niño, a causa de un capricho o un golpe causado por un juego. Nunca más. 
No tenía familiares con vida y casi no conversaba con nadie. Salía poco, más bien casi nada. No había subido como espuma en el trabajo. Pero jamás había sido despedido y sus recuerdos con su familia le llenaban su vida.
Hasta el dia en que su vida se cruzó con la de Amelia. Se enamoraron como adolescentes y ella lo arrastró a su círculo de amigos. Y entonces, se le acabó la suerte. Perdió su primera pelea, lo asaltaron cuando volvía a casa a pie después de haber bebido demasiado, y después de un desastre de fiesta que habían tenido, conoció la cárcel.
Y luego empezo a tener que asistir a velorios de amigos, le embargaron sus cosas debido a la mora de alguien a quien había avalado... 
Se hubiera preguntado si valía la pena haberse acercado tanto a los problemas de otros. Pero no tenía tiempo.

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