martes, 3 de mayo de 2011

Degradación. Décimo cuarta entrada.

La Líder
---------------------------------------------------Presente
―Tráelo. Hay prisa, pero comprendo que no es algo sencillo y no quiero que acabes muerto ―fue la orden de la líder para Tomy.


Seguía furiosa porque Kyle se le había escapado de las manos, pero no se desquitaba con Tomy. Después de todo, él había sido brillante, y ella no había dado buen uso a su oportunidad.  Había “jugado con la comida” y por esa equivocación, Kyle estaba oculto de nuevo. Tomy tendría que hacer todo de nuevo, y ya no tenía la posibilidad de engañar al muchacho.

Pero la eficiencia de Tomy parecía no tener límites. Sólo unas horas después, había hecho más que encontrar a Kyle: estaba con él. En la habitación de al lado Madeleine apenas estaba recuperando la compostura, y Ana le hacía compañía. Kyle por fin había conciliado el sueño, pero Tomy sabía que cualquier ruido o movimiento brusco lo despertaría, peor aún el uso descuidado de magia.

Solamente lo miraba. No sabía qué hacer. Hasta que Kyle murmuró algo en sueños.

―Sólo ven conmigo, Tomy.

Se sintió como el peor ser vivo sobre la tierra. Luego, tuvo una idea. Le acarició el cabello a su hermano, quien se despertó confundido.

― ¿Tomy?

Era obvio que, aún ahora, Kyle no tenía miedo de él. Y ni siquiera sonaba tan sorprendido de verlo.

―La convencí. ―dijo Tomy, en voz muy baja―Creí que era imposible pero hoy ibas decidido a pelear, y al verla no lo hiciste… así que pude hacerla entender que no eres un peligro. Qué la quieres. Tal vez eso fue exagerar, pero ella lo creyó.

― ¿Lo dices en serio?

―Sí. Pero ella dijo que debías unirte al clan. Es como conmigo, sólo quiere asegurarse de que no la traiciones. O quizá sí nos quiere cerca, no lo sé.

― ¿Y ellas?

― ¿Qué con ellas? No creo que las recuerde una vez que las dejes. Ella no es una asesina, solo intenta protegerse. Sin ti… nadie más es una amenaza…

No parecía mentir.  Y Kyle ya no tenía ganas de pelear ni de esconderse.

Madeleine fue la primera en notar la ausencia de Kyle. Decidieron ir por él, pese a lo insensato que parecía… y era. Sí había vuelto a dirigirse a una trampa, esta vez no escaparía. Aún cuando él había decidido no pelear, volviéndose inútil para ellas, no podían dejar que eso pasara. Y, de todas formas, ya no les quedaba nada más que… ser una familia.

Entrar no sería fácil, quizá ni siquiera posible, pero debían intentarlo. Para su sorpresa, llegaron hasta la puerta del jardín sin problemas, y eso las hizo pensar que era una especie de trampa. No se atrevían a empujar la puerta. De pronto, se abrió desde dentro. Tomy salía del jardín, y les dijo que no pelearía contra ellas.

―No entiendo. ―dijo Madeleine.

―Intenté asustarlo para que se fuera, intenté que peleara… ¡Incluso intenté convencerla a ella de qué él no es un peligro! Ya no sé qué hacer. Excepto una cosa. Y ya que están aquí… Ayúdame Ana.

Madeleine dijo que podían confiar en él. Si Ana hubiera sabido que lo decía por simple intuición, no le hubiera hecho caso.

Para cuando entraron, Ada se había negado a confiar en la promesa de Kyle de no enfrentarla, y lo hubiera matado con facilidad porque él no estaba dispuesto a pelear.

Tomy llamó a la líder por su nombre.

―Dijiste que no estarías aquí cuando me hiciera cargo de él. ―dijo Ada.

―No iba a pedirte esto, pero… Ada, él no quiere pelear, sólo déjalo ir…

―No. Lo siento mucho hijo, pero él…

― ¡Mamá, por favor!

Estaban a pocos centímetros, mirándose a los ojos y ambos estaban sufriendo. Pero manejaban ese dolor de formas diferentes: ella con ira, y él con él sentido práctico que su madre ya no tenía.

―Yo… sé que nunca fui tu favorito, pero hice… He hecho todo lo que has esperado de mí. ¿No puedo pedirte solamente esto?

―Creo que podrías pedirme cualquier cosa, pero no esto.

― ¡Es tu hijo! ―argumentó Tomy.

―No me traiciones ―ella no podía entender como de pronto el le llevaba la contraria.

―No te enfrentaría, sería un esfuerzo absurdo.

Ada negó con la cabeza y se dio la vuelta para volver a ocuparse de Kyle. Tomy la siguió, deteniéndose exactamente cuando ella lo hizo.

―Sal de aquí, Tomy. ―dijo Ada, sin mirarlo.

―No puedo.

Era exactamente así, pero Ada no lo comprendió. Kyle requería su completa atención, así que no se percataba ni de lo que Tomy estaba haciendo, ni de la presencia de su hermana.

―No entiendo. ¿Ahora quieres verlo morir?

―Si debe ser así... Pero lo que realmente quiero es que no lo asesines. Mamá, no tienes idea de lo maravilloso que fue darme cuenta de que tú eras la líder.... Estaba cansado de fingir lealtad y de pronto de verdad la sentía... y después de todo lo único que yo quería era encontrarte... por favor no hagas esto.

Se sentía tonto y bastante patético dando tantas justificaciones, pero al menos tenía la atención de Ada. La decisión estaba tomada desde que su padre había intentado matar a Ada, y él sabía que no podía hacer nada para cambiarla... pero había momentos en que creía que podía convencerla... y claro, eso solo lo hacía sentir más patético.

―Tomy, tu sabes que yo te quiero, pero... no puedo ser débil.

―Todo el mundo te odia, por eso no puedes ser débil, pero si no fueras tan... cruel, en lugar de fingir lealtad ellos la sentirían.

― ¿Y qué? ¿Acaso eso le salvó la vida a mi padre?

― ¡Lo atacaste a traición! Nadie podía esperar eso de ti. Mamá, por favor, no quiero volver a ser una de las personas que cree que, por sobre todo, eres mala.

Finalmente Ada lo miró a los ojos, después de haber estado dándole la espalda.

―Pues no lo seas, cielo. ―dijo, tranquilamente. Luego le acarició el cabello con dulzura.

Tomy derramó un par de lágrimas. En esta última ocasión, no luchó por ocultar lo que sentía.

―No puedo evitarlo. Sé mejor que cualquiera que tú eres mala. Tony está muerto por tu culpa. No pudo cumplir su promesa de cuidarnos. Era demasiado pequeño... demasiado joven para dar uso de todo ese talento que siempre viste en él. Ser valiente no bastó. Y cuando dijiste que no lo habías ordenado, y que te dolía, yo elegí creerte, pero... no lo habrías cambiado, ¿verdad? Porque vale la pena matar a tus hijos con tal de ser "La Líder". Hubieras sido eso, si no fueras egoísta y tonta. Así no estás ni guiando ni protegiendo al Clan, sólo haces miserables a todos.

―Vete de aquí. ―dijo Ada, con tal cólera que su voz lastimaba.

Ada sentía que estaba de nuevo ante Derek, determinado a matarla para proteger al clan.

―No soy como él. ―dijo Tomy, estaba viendo en la mente de Ada con más claridad de la que hubiera querido― No soy como Tony tampoco. Más bien soy como tú. En lugar de la determinación, nos mueve el miedo... y el egoísmo.

― ¡Lárgate antes de que tenga que matarte! ―gritó Ada.

Le dio la espalda y se alejó, está vez suficiente para notar que algo estaba mal. Se vio obligada a retroceder hacia Tomy, y reconoció la situación. Esto era justamente lo que Derek había intentado.

― ¿Me traicionas? ―No podía creerlo. Por un momento estuvo más triste que furiosa.

En el umbral, Ana besó la frente de su hija y la empujó hacia el exterior del jardín. La puerta se cerró de golpe y Madeleine fue incapaz de abrirla. Comprendió que el plan de Tomy no incluía sobrevivir. Gritó y luchó por abrir la puerta. ¿Cómo había sido Ana capaz de dejarla fuera de esto? Ella no necesitaba ser salvada, no quería vivir sola el resto de su vida...

Ana fue tan rápida como pudo, y llegó exactamente en el momento que debía llegar. Tomy se decepcionó al verla sola, pero ya había supuesto que no tendría valor de sacrificar también a Madeleine. Tendrían que bastar los dos.

―Es más fuerte que yo Ana, tendrás menos tiempo del que creí. ―sus lágrimas ahora eran sangre, y sonaba muy cansado.

Ada estaba enfurecida al descubrir la magnitud de la traición de su hijo. Kyle nunca llegó a entender exactamente lo que hacían, ya que ninguno de ellos hizo nada visible para lastimar al otro, y sin embargo, Ana y Ada estaban cada vez más heridas, y Tomy seguía sangrando sin razón aparente. La verdadera lucha era entre las gemelas; pero, a costa de su vida, Tomy estaba debilitando a Ada, para darle posibilidades a la otra.
Una vez que Tomy se hubo apagado, Ana tuvo los peores segundos de su vida, ya que le tocó recibir de lleno todo el poder de Ada, pero luego había acabado... ella salía vencedora... Lo cual no significaba que le quedara mucho tiempo de vida.

No entendió la naturaleza de su triunfo hasta que sintió el abrazo de Madeleine.

―Tú la terminaste. ― comprendió Ana, con una sonrisa.

Madeleine asintió.

―Ahora dirás que debí dejarte venir desde el comienzo, ¿verdad? ―agregó Ana.

―Sí. ―Madeleine suponía que la única diferencia sería que ella también estaría muriendo, pero eso era lo que hubiera querido.

―Te quité hasta el derecho de llamarme "mamá". Te pedí que hicieras cosas terribles, que lucharas contra tu naturaleza amable...

Madeleine negó con la cabeza.

―Sólo te obedecí porque sabía que era necesario. Sí era amable, pero también fui práctica siempre.

―Y ahora debo pedirte otra cosa. Lo lamento tanto, pero debes hacerlo... es por lo que luchamos...

―Sólo dilo. ―sonrió la muchacha.

―Kyle no tiene idea de cómo ser el líder. No sabe nada del Clan, y no tiene el carácter... va a necesitar tu ayuda.

Madeleine asintió.

―Ahora ―pidió Ana― deja de respirar por mí y déjame ir.

― ¿Estoy... reteniéndote?

― ¡Ah! Lo haces sin querer... Pero no podrás hacerlo por siempre, y empiezo a sentir dolor... Sólo, déjame ir, pequeña.

―Mamá... Te quiero.

―Lo sé, pequeña, igual yo a ti.


Para cuando el concejo llegó, Madeleine ya había llorado a su madre y aunque estaba hecha pedazos, lucía serena. Kyle por fin había logrado moverse, y estaba sentado en el suelo cerca del cuerpo de Tomy. Ni ellos ni Madeleine pudieron convencerlo de que tomara la posición de Líder.

Madeleine estaba furiosa, por supuesto. Volvió a llamarlo cobarde y débil, y le reclamó que no valoraba el esfuerzo de los demás.

―Madeleine, lo lamento, pero es que no podría. No sé nada del Clan y no me interesa. Cualquiera lo haría mejor que yo.

― ¡Pero es que no lo puede hacer cualquiera!

― ¿Por el enorme poder que en realidad no sé usar?

Madeleine sonrió con tristeza.

―Ya vete. ―le dijo― Vuelve con los Morris. Sé feliz. No es que te lo hayas ganado.

Kyle se detuvo en el camino a la salida y regresó sobre sus pasos hacia el sitio donde el concejo discutía la situación en que estaban. El Clan era un poderoso cuerpo sin cabeza.

― ¿Siempre han elegido al más poderoso de mi familia? ― preguntó.

Después de recibir varios asentimientos, se limitó a declarar:

―Aún si yo me quedara, no sería realmente el más poderoso. Es ella. Madeleine. De las personas que hicieron caer a... mi madre, sólo queda Madeleine.

Se fue de inmediato, sin quedarse a ver la reacción de los demás. No llegó a saber que Madeleine entró en pánico al principio y aceptó el cargo después, al comprender que era lo más práctico.

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