domingo, 10 de abril de 2011

Degradación. Décima Segunda Entrada.

Omisión
---------------------------------------------------Presente

Ana llegó, furiosa, preguntándole a Madeleine porque había dejado ir a Kyle.

―Porque esa era nuestra mejor opción. ―dijo Madeleine sin alterarse.

―¡No está listo!

―Eso puede ser cierto. Pero el hecho es que ya no mejorará.

Madeleine miró fijamente a Ana, molesta por el comportamiento de esta. Una interrogante brillaba en sus ojos, y finalmente Ana tuvo que responder:

―Hay algo que no le dije. A ti tampoco te lo dije. No sé cuanto más esperaba para decírselos.

Le contó a Madeleine la información faltante. Después de todo, ahora sólo podían esperar. La muchacha no se quejó por el secreto, en cambio se empeño en que pensaran en las posibilidades que tenían frente a ellas. Ana no podía decir si Kyle ganaría, o si al menos iba a sobrevivir. Y de ahí en adelante era bastante más difícil.

Ana estaba disgustada consigo misma por no prever esto.

―Es Tomy. El se esfuerza para que no veamos sus pensamientos y sus intenciones. Tiene influencia sobre Kyle, y tiene valor para… la líder. ―ahora no sabía muy bien como referirse a ella, pero al llamarla de este modo, se recordaba que la situación no había cambiado― Debimos matarlo cuando podíamos.
Madeleine comenzaba a pensar que había sido un error apoyarlo cuando competía con Jannice, entonces habían pensado en utilizarlo, pero ella siempre había sabido que era absurda la idea de manipular a alguien como Tomy… Ella simplemente simpatizaba con él, por las similitudes, por los viejos tiempos…  Y ahora era mucho más claro que él consideraba superior a la líder y no tenía nada que tratar con ellas.

―No entiendo cómo es que me puede vencer a mí… y a la mismísima líder. Él no es tan poderoso. ―dijo Ana, sacando a Madeleine de sus pensamientos.

―Yo no juraría eso. Él nunca manifestó mucho poder, porque no fue necesario. Recuerda cómo fue que fue a dar con la líder: ellos se lo llevaron porque creyeron que él era el más fuerte. Tony aún estaba ahí, pero ellos lo eligieron a él. Tomy siempre seguía a Tony, pero eso no significa que no tuviera el poder para abrir su propio camino. Era inseguro, eso sí. Muy inseguro.

― ¿Cómo sabes todo eso?

―Los “niños divertidos” con los que jugaba antes de ir al orfanato, eran los gemelos. ¡Y no me pongas esa cara de regaño! No cuando acabas de contarme que siempre supiste quien era la líder. En serio no lo entiendo… Es decir, ocultárselo a Kyle tiene sentido, pero ¿crees que a mí me importa quién es ella? Es la líder, con sus decisiones y su método. Para complacerla a ella fue que mataron a mi padre…  Y Tomy… eligió servirla a ella. Bien, no me importa con quien jugaban cuando eran niños, solo son obstáculos en mi camino. Enormes obstáculos que no sé como apartar… o destruir, más bien.

Ana iba a decir algo cuando se percató de que sabía dónde estaba Kyle, y no era en el jardín. Fueron a buscarlo de inmediato.

Él intentó evadirlas. Estaba muy disgustado y ya no quería que lo presionaran más para pelear. Como ellas insistieron en hablar y Ana dijo que no lo dejarían andar sólo por ahí, él desahogó su enojo. Les dijo que era imposible que ellas no supieran quien era la líder, y que sí alguna vez le habían dicho algo que fuera verdad, seguramente había sido algo accidental.

―Lo siento Kyle, no sabía cómo decirte que tu madre había decidido matarte.

―Querrás decir que preferías no decirme que matara a mi madre. Era más fácil si me presentabas un monstruo sin nombre. ¿Algún otro pariente  del que deba saber? ―dijo, con ironía y rabia ―O, quizá mi abuelo sigue con vida. Tal vez quiera pelear por su sitio.

―Pues… soy tu prima. ―dijo Madeleine― Ana finge ser soltera y sin hijos, yo finjo ser huérfana. Como si no tuviéramos ninguna relación, más qué el orfanato. Es nuestra… cubierta. Por si acaso.

―Kyle, vamos a casa.

―No tengo una casa a la cual ir. Casi todos en mi familia están muertos, y de los que quedan vivos, la mitad me quiere matar y las otras quieren utilizarme. Y ni siquiera me dicen…

―¡Ay, pero que criatura tan sensible! ―rezongó Madeleine― No te dimos toda la información pero es porque no tiene más significado que…

― ¡Estás loca! ―gritó Kyle―¡Creí que mi mamá estaba muerta y me di cuenta de que no cuando intentó matarme! ¿Eso no tiene significado?

Madeleine puso cara de paciencia y pareció dispuesta a dar un argumento convincente, pero Kyle siguió hablando:

―De todas formas, no puedo hacerlo. Ya era bastante malo antes de saber que era ella. En todo caso, ella me matará a mí… prefiero salir de su camino.

―Entonces, igual nosotras. ―dijo Ana, poniendo su mano sobre el hombro de Madeleine, aplacando un poco el enojo de la muchacha. ―¿Quieres venir?

―¿Y ya no van a presionarme para que pelee por ustedes?

―Entiendo que eso sería inútil. ―respondió Ana.

Tal vez ella sonaba sincera, tal vez él estaba desesperado, pero el hecho es que le creyó, y las acompañó.

Durante el camino, y en casa de Ana, Madeleine permaneció extremadamente callada. Pero su mirada hacia Kyle era muy clara y él temía que pudiera partirlo en dos con tanto enojo.

―Ahora que te vio, será más difícil escondernos. ―explicó Ana.

―Ella me conocía. ―dijo Kyle, sin comprender.

―Sí, claro, pero en todos estos años has cambiado. ―respondió Ana―Tu habilidad también.

―Sería más fácil si no fueras… ―intervino Madeleine.

―Madeleine, déjalo. Él ya tiene bastante.

―¡La deja hacer esto! ―soltó Madeleine con rabia―¡No lo entiendo! ¿Cómo es que nadie más ve que ella renunció a su familia? ¡Mando a matar a su familia! Esa mujer mató a su propio padre… Y al mío, claro. Mi padre murió por nada. Ojalá hubieran dejado morir a Kyle cuando ella recién tomaba la decisión… yo no tendría que fingir que no tengo a nadie en el mundo. Contamos con un cobarde y ahora no tenemos nada en absoluto.

Madeleine se fue a su habitación aún destilando veneno. Ana no sabía a cuál de los dos consolar, ya que en medio de la explosión de la muchacha, Kyle había comenzado a llorar en silencio, más por lo que él había estado pensando que por lo que Madeleine decía.

Eligió ir con su hija. Esta vez la necesitaba. Antes de dejar a Kyle, le acarició el cabello con afecto.

―Pequeña. ―dijo, entrando a la habitación, que reflejaba poco de la chica, nunca había pasado mucho tiempo ahí―Nosotros hicimos lo que podíamos.

―Pero él no. ―sonaba más calmada, pero eso únicamente causó más aprensión en Ana―No entiendo como llamas a esto un futuro complejo. Porque a mí me parece que siempre estuvo claro que no teníamos oportunidad. ¿O es que se nos pasó la mano con Kyle? ¿Lo echamos a perder?

―No. Es su naturaleza. Yo tampoco me explico cómo es que no vi venir esto.

―No quiero esconderme para siempre Ana.

―Y no podríamos hacerlo. Menos con él. Pero… después de tanto, no podemos dejarlo a su suerte.

―Lo sé.

Ya no tenían idea de que hacer.

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