lunes, 21 de febrero de 2011

Degradación. Septima Entrada.


Planes
---------------------------------------Pasado

Ana levanta el teléfono y responde. Al principio, le alegra escuchar la voz de su mejor amigo, luego entiende que algo deber estar muy mal para que Derek esté faltando a su promesa de permitirle alejarse. 

lunes, 14 de febrero de 2011

Degradación. Sexta entrada.


El Clan
---------------------------------------------------Presente
 
Kyle simplemente no quería matar a nadie, pero tampoco se dejaría matar tan fácilmente. Aceptó que Madeleine y Ana le enseñaran un par de cosas sobre sus habilidades. Pronto estuvo en posición de defenderse, y aprendió a pasar desapercibido sin necesidad de que su luz interna estuviera apagada. No podían probarlo, en realidad, porque su luz interna solía ser imperceptible de todas formas… excepto cuando Ana le contaba historias sobre Ada, y entonces, no recordaba que debía mantenerse oculto. 

lunes, 7 de febrero de 2011

Degradación. Quinta entrada.


 El Clan
---------------------------------------------------Pasado

Ada se cortó el pelo ayer, y hoy ya está buscando la forma de hacerlo crecer. Derek le ayuda a concentrarse en eso, recordándole por qué el cabello largo le queda tan bien. A simple vista, es un muchacho elogiando a su novia, se ven muy normales… sobre todo porque el cabello de Ada sigue sin crecer.

―No entiendo, mi niño. Si soy taaaaan hábil, ¿Cómo es que no puedo hacer algo tan sencillo?

―Los mayores dicen que no hay nada más difícil que uno mismo―. Responde él.

― ¿Les prestas atención?

―Todo el tiempo, “su alteza”. Algunos tenemos que seguir las normas y poner esfuerzo.

―Algunos, sí… pero ¿por qué tú?

Él sonríe. La debilidad de ella es la sonrisa de él. Lo besa y él corresponde más de lo necesario. Contra toda lógica, se aman. Van a casarse en dos meses; los padres de él están furiosos, los de ella no se darán cuenta hasta que vayan a conocer a su primer nieto.

Dos cosas tienen en común: cada uno decepcionó a sus padres en todo, ambos quieren cambiar al mundo. Claro, al entrar en detalles resulta que hasta en eso son opuestos; quieren mover al mundo en direcciones diferentes, cada uno es lo que los padres del otro hubieran querido.

―Te quiero ―dice él ―. No sé lo que haré cuando te conviertas en delincuente.

―Tal vez me fugue en lugar de romper los delicados elementos que componen el clan. Así, mantengo mi estilo sin oponerme a tu manía por el orden.

―Gracias, “Su Alteza” ―dijo él, riendo.

―Pero no te acostumbres, no te serán concedidos más dones ―ella también ríe.
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Cuotas de Libertad

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