lunes, 31 de enero de 2011

Degradación. Cuarta entrada


(No creo que sea necesario leer las historias cortas para entender Degradación, pero ahora podrían encontrar interesante Convencer a uno solo.)

Familia
-------------------- Presente
Madeleine había tenido una mala temporada. Los Morris eran imposibles de convencer, y se había esforzado mucho en la ruta equivocada. Pero lo importante era que Kyle volvería pronto al orfanato; lo pediría él mismo ya que accidentalmente, lo había quebrado a él.

Ana y Madeleine estaban almorzando juntas por primera vez en largo tiempo, relajándose ahora que la situación estaba bajo control. La mayor sentía un poco de culpa, sabía que estaban haciendo demasiado desdichado a Kyle, pero no había más remedio. La muchacha no pensaba mucho en eso, y quizá era más difícil para Ana ya que debía seguir vigilándolo, así que estaba al tanto de lo mal que él estaba.


― ¡No puede ser! ―dijo Ana, en tal tono de sorpresa y disgusto que la joven se asustó.

― ¿Qué pasa?

― Fallon irá por Kyle.

― Pero… ¿cómo lo encontró?

― No lo sé. No he visto ningún cambio… ¡No importa! Debemos ir allá.

Madeleine se encogió de hombros y se puso en pie. Fueron a casa de los Morris tan pronto como pudieron, pero no fueron las primeras en llegar. La chica miró a Ana, esperando su aprobación, antes de empujar la entreabierta puerta principal.

Dentro, Fallon, una mujer de unos 24 años que lucía como de 35, estaba de pie con postura relajada mirando fijamente a Kyle. Los separaba un par de metros. Jared estaba al lado de Kyle, ambos casi recostados en una pared.

― Es precioso. ―dijo Fallon, por enésima vez, refiriéndose a ese algo invisible que no la dejaba acercarse a Kyle.

A pocos pasos de ellos, completamente fuera de lugar, un muchacho poco menor de los dieciocho descansaba cómodamente en un sillón. Al escuchar las palabras de la mujer, rió burlonamente y habló como si no fuera con ella: 

― Vaya tontería. Es la segunda persona más poderosa del planeta, y lo que hace es una capita protectora que estoy a punto de hacer pedacitos. No le veo lo precioso.

― Es protección. Todo el tiempo veo destrucción y muerte. Esto es…

― Hippie chiflada. ―dijo él, con tono distraído ― Mejor prepárate para hacer lo que te dije.

― Si es que eres lo bastante fuerte para romper…

Él le dirigió tal mirada que la dejó sin habla.

― No soy tan poderoso como ustedes hubieran querido, pero jamás fracaso.

Su voz hacía juego con su mirada y dado que el historial del muchacho hablaba por sí solo, Fallon se encontraba pálida y aún quedó nerviosa cuando el chico volvió a mirar al vacío.

La barrera invisible ya estaba cayendo cuando el suelo perdió firmeza bajo los pies de Fallon. Hundiéndose, ella le pidió ayuda al muchacho.

― No. Me cuestionas demasiado. ―fue la respuesta de él.

Nunca se le hubiera ocurrido eliminarla, pero ya que la situación se daba, no haría nada para evitarlo. En cambio, busco la causa de tal evento, consciente de que no era algo que estuviera haciendo Kyle.

Su mirada encontró a Madeleine frente a la puerta abierta.

―No te metas en mi camino, Madeleine.

―No puedo evitarlo Tomy, ya vete. ―dijo ella, con tono amable.

―¿Tú me echas a mí? ―dijo el muchacho tras acercarse a ella con calma.

―No. Jamás me atrevería. Es cosa de Ana.

En efecto, ahora que estaba tan cerca de la entrada, pudo ver a la mujer que se limitaba a observarlo como un felino a su presa.

―Sí, claro. ―dijo él― Pero, ¿por qué puedo irme? ¿Por qué me dejan vivir?

―Eres un genio, Tomy: Averígualo. ― Retó Madeleine.

El asintió y, tras despedirse de ambas con un gesto, se marchó.

― Eso explica muchas cosas. ― Soltó Ana.

―Tomy lo encontró. No lleva ni cinco meses en su posición, y ya encontró a Kyle sin necesidad de percibir su poder. ―dijo Madeleine, con una nota de admiración en la voz, luego, volvió a su habitual tono práctico ― ¿Ahora qué?

― Hay que deshacernos de Tomy. ―dijo Ana.

― No puedo.

― Lo siento mucho, Madeleine, sé que no es agradable, pero…

― No es eso, Ana. Sé perfectamente cuando debo quitar a alguien de mi camino. Lo que pasa es que no puedo ver lo que piensa. Sé que dije que me haría cargo de él, pero ahora que no sé lo que tiene en la cabeza, creo que ya no es tan fácil.
Ana se quedó pensativa un momento. Ella tampoco había podido predecir los movimientos de Tomy desde que él se había convertido en la mano derecha de la líder.

―Primero, nos alejaremos de los comunes. ―dijo al fin, mirando con descaro a Jared ―Luego, Kyle deberá ocuparse de sí mismo. Lo hemos ocultado tanto como fue posible, pero ya no está en nuestras manos. Siempre supimos que esto iba a pasar, y ya no podemos retrasarlo.

Le hizo un gesto a Kyle para que saliera de ahí con ellas pero él se negó.

―Escucha Kyle: Sé que no he sido amable contigo, pero era por tu bien. Somos las únicas personas con las que cuentas. ―dijo Madeleine.

Kyle no dijo nada, Jared fue quien habló:

― Eso es verdad. Ahora sí está diciendo la verdad. Kyle… si vas con ellas, debes saber que no son lo que parecen. Tienes que fijarte bien, porque les resulta fácil mentir.

Kyle no tenía buen concepto de Madeleine, pero esa información igual lo sorprendió. Ahora, mucho menos tenía idea de que hacer.

―Ellos… ¿los mandaron por mí? ¿Como cuando se llevaron a mi hermano?

―Exactamente igual. Sólo que aquella vez se equivocaron. Hubieron represalias… fue por matar a Rose, pero si hubiera llevado al niño correcto, quizá hubiera dejado vivir a quien lo llevó.

―No entiendo. Es decir… no les importa matar, ¿por qué con Rose…?

―Ella no era ningún peligro ni para el clan ni para la líder. ―dijo Madeleine con tristeza― La líder está demente, pero no tanto para pensar que está bien matar a una niña solo porque sí.

―Vámonos, Kyle. Resolveremos esto.

―¿Por qué me buscan?

―Por tu poder. Imagino que sabes cuan fuerte eres… es por eso que intentas retener tu poder siempre, ¿verdad? Y eres el nieto del líder anterior. En resumen, puedes quitarle el puesto a la líder. Así que te quiere muerto. Claro, no cualquiera podría matarte. Así que lo hará ella misma. Pero no quiere dejar el jardín. Está obsesionada con la traición y esas cosas, por eso jamás sale y casi nadie la ha visto. Si te llevan con ella, será muy feliz de poder acabarte. Sólo que yo creo que eso es una ventaja, porque nadie garantiza que es ella quien te acabará a ti. Tu luz interna ha estado apagada largo tiempo, pero una vez que vuelvas a usar tu poder… podremos arreglar este desastre.

Más palabras sinceras y abrumadoras. Kyle no estaba seguro de confiar en ellas, pero no podía quedarse con los Morris. Tampoco volver al orfanato era una buena opción.

―Está bien… Digamos que voy con ustedes, ―no tenía idea de a dónde irían― ¿qué pasará con los Morris?

―Hipnotizaré al niño ―dijo Ana― arreglaremos el desorden, y el niño creerá que pelearon por alguna tontería, y que te fuiste de regreso al orfanato. Allá les diremos que te quedaste con los Morris, hipnotizaré a las personas correctas, y finalmente, todos creerán que estás bien en otra parte, y no tendrán conexión ni contigo, ni con el clan.

― ¡Mentiré! ―dijo Jared― No me… hip―not― hice. Quiero saber la verdad, nunca lo diré a nadie, lo prometo.

Y si lo decía no le creerían. Dado eso y que Kyle lo apoyaba, Ana lo dejó recordar. Redujo al mínimo los rastros del enfrentamiento, que en realidad no eran demasiados, y se marcharon los tres.

Madeleine estaba molesta. Los testigos, ya fueran periodistas o niños ciegos, hacían rabiar al concejo del clan. ¿No tenían bastantes problemas ya con ser enemigos personales de la líder? Y para colmo de males, ese niño sabía cuando ella mentía. Eso era bastante para desear no haberlo conocido, ya que la hacía sentir… vulnerable.

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