sábado, 27 de noviembre de 2010

Música para Matar ( III - fin)

Una tarde, pasados dos días de la reunión, mientras camina por una calle como cualquier otra, escucha que en un local alguien juega con la música, pasando temas de películas sin dejar ninguno.

“¿Qué tendrá esta loca con la música?”, se pregunta. Y apoya el pie izquierdo sobre el extremo de la agujeta del tennis derecho. Se detiene, como a preguntarse si podrá seguir su camino sin atarla, y luego se agacha para hacer un nudo como Ana, su mejor amiga, le enseñó siendo niña.

La canción elegida es Little Things, de Danny Elfman, aunque, claro, Jannice sabe que no es la primera que elige esta canción. Sale de la tienda, llamando menos la atención ahora que lleva el cabello recogido bajo una gorra.


Cuando se acerca a Madeleine, ya va sonriendo. Madeleine es, seguramente, inofensiva; aunque un accidente no pueda eliminarla.

- Vaya, encontré una traidora. Estás en mi lista. Lo siento.

- Todos estamos en la lista de alguien, así que no te disculpes. – dice Madeleine, enderezándose.

Madeleine es más pequeña, pero tiene mejor postura y en una lucha cuerpo a cuerpo llevaría la ventaja pese a no tener demasiadas destrezas físicas. Pero la gente del clan nunca tiene luchas cuerpo a cuerpo (eso es para los humanos corrientes, por favor). Y Madeleine no es rival para ella en ese campo. Lo sabe, pero no tiene miedo.

Madeleine está impaciente por ser atacada por Jannice: la persona más poderosa después de la líder. Al menos por ahora, que la verdadera llama está apagada. Jannice no se hace esperar, Madeleine, siente miedo de no sobrevivir una vez que se da cuenta de que Jannice simplemente va a arrancarle la vida. Eso va más allá de las habilidades de otros miembros del Clan.

Cuando está chica muera, Jannice habrá ganado la competencia. Será la mano derecha de la líder, y considerando que no hay heredero, ella podría llegar a serlo. No puede concentrarse más que en la muerte, la música, y su radiante futuro.

Mejor se hubiera concentrado en el presente. Al final, eso es lo que cuenta. Ignora el mal presagio de que alguien, por casualidad, cambie la música; ahora suena algo de Linkin Park.

Su corazón se detiene y ella reacciona a eso. Alguien está usando telequinesia del más alto nivel contra ella. Su corazón vuelve a latir ahora que ella rechaza el ataque, pero está confundida y físicamente en desventaja. Un grito de Madeleine es lo último que escucha.

Madeleine ha fingido miedo, sorpresa y todo eso, quedando como una simple testigo en el más horrible asesinato que está calle ha visto… y el más corriente y vergonzoso que ha sido cometido entre miembros del Clan. Tomy acaba de cortarle la garganta a su rival, utilizando una navaja común.

El muchacho corre en medio de la gente asustada. Porque Tomy no sería enviado a prisión, pero es importante que los miembros del Clan no estén demasiado involucrados en asuntos de personas comunes. Por eso preparan accidentes en lugar de atacar directamente; por eso no van a las escuelas, y no tienen licencia de conducir. Los miembros del Clan solo dejan rastros que no pueden ser seguidos.

Madeleine no es un miembro del Clan. Por eso puede quedarse a dar un retrato hablado del muchacho y a explicar que ella no conocía a la muchacha, que estaba preguntándole la hora  cuando ese tipo apareció con la navaja.

Está envuelta en todos esos asuntos, mientras, de mala gana, el clan acepta a Tomy como mano derecha de la líder. El número de asesinatos de Tomy es el menor, pero Jannice ha resultado ser un peligro mayor que cualquier otro en la lista. Las pruebas son claras. Nadie nota que fueron preparadas por alguien que se mantuvo todo el tiempo en las sombras, fingiendo que no le interesa nada más que los niños que no tienen padres.

- ¿Terminaron? – pregunta Ana, recibiendo a Madeleine en la oficina.

- Sí. Se lo creyeron todo. – responde la quinceañera.

- ¿Tomy sabe que la persona que le ayudaba era yo?

- No sé lo dije, pero… es Tomy. Siempre averigua todo.

- No estoy convencida de esto. Él es muy listo. Y cuando todo pase…

- Es la mejor manera. Con él puedo lidiar yo. No creo que nadie pudiera manejarla a ella en una situación así, ya sabes, “cuando todo pase”.

No había nada que agradecer. Tanto Madeleine como Tomy se habían salido con la suya. Y también la líder. ¿Por qué más fingiría ser engañada, si no era para tener lo que quería? Ah, cuando Tomy la vea… aún no ha tenido ese honor, y cuando pase… todo será distinto.

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