lunes, 8 de noviembre de 2010

Música para Matar ( I I)

Si la gente piensa que es un diminutivo, él los deja creerlo, y la gente suele llamarlo Thomas. Pero el nombre es Tomy. La quinceañera del uniforme negro que espera en la estación del autobús sabe muy bien cómo funciona eso. Lo conoce desde hace tiempo. Antes de llegar al orfanato, ella habló mucho con Tomy. Y no eran las típicas conversaciones infantiles, porque Tommy ya tenía muy claro su lugar en el mundo, aunque, claro, no esperaba que a los 18 años ya estaría compitiendo para ser la mano derecha de la líder del clan.

Una oportunidad invaluable que Madeleine no quiere y no puede tener. Madeleine tiene la condición genética que tienen los miembros del clan, pero no es una de ellos. “Ellos” nunca tuvieron un nombre, no se consideran una especie aparte y no lo son. Ni ellos mismos comprenden por completo su naturaleza, al parecer está todo en la forma en que funcionan sus cerebros, pero nada ha sido comprobado. No se trataba fenómenos deambulando por ahí, ya que los unía el Clan.

Eso era lo que los identificaba, pero ahora, no todos ellos quieren su lugar en el clan. Traidores, que sólo están interesados en ellos mismos. Como Madeleine, ahí, tan inocente en el uniforme del orfanato, con los tennis grises que la hacen lucir siempre fuera de lugar. No debería ser considerada por la gente del clan, pero… Tommy hará lo que sea para ganar ese puesto al lado de su líder. Y Madeleine puede ayudarlo ahora que juegan sin reglas.

Se saludan y no parecen haber estado distanciados por años. No necesitan ponerse al día, porque a él no le interesa saber de ella, y ella sabe lo necesario sobre él.

- ¿Ya decidiste cómo pagarme? – pregunta Maddeleine.

- No voy a pagarte. – responde  Tommy - No querrás que alguien tan fuerte se vuelva la mano derecha de la líder. Eso es bastante incentivo.

- Lo sería. Pero hay más.

- ¿Qué cosa?

- Luego. Por ahora sólo hagámoslo.

Tomy niega con la cabeza y sonríe. No se le ve sonreír así por estos días, pero Madeleine no se da cuenta de que un lado de Tomy que muy pocos conocen se acaba de revelar para ella. El evento es muy breve y cuando acepta el trato, Tomy ha vuelto a ser la persona que todos deberían temer. La persona que solo Madeleine puede entender en su totalidad, porque así es ella también.

Luego de preparar un plan, toman sus caminos como si no fueran el mismo – siempre el mismo – y Madeleine vuelve a ser la niña encantadora que quiebra algunas reglas en el orfanato pero mantiene siempre la amabilidad y distingue perfectamente el bien del mal. No se le dificulta fingir, porque eso es lo que ella ha hecho siempre.

1 comentario:

  1. Mmm holaa!
    Soy Ara del blog Never a Clean break (http://pensamientoagridulce.blogspot.com/)
    Creo que hace algún tiempo leíste mi relato de Adictos a la escritura, sobre el personaje Charlotte Collins.
    Solo quería avisarte, que si te interesa leer la continuación que poco a poco iré desarrollando el segundo capítulo ya se encuentra en mi blog.
    La historia fue titulada provisionalmente "Tiempo en la oscuridad".
    Espero te pases.
    Un beso

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