miércoles, 6 de octubre de 2010

Siete Niños || Edad:18 años

Eduardo
Los siete niños se volvieron "adultos" y había cambiado muy poco desde la primera ocasión en que cada uno había empleado su habilidad. Sin embargo, según los dibujos de José, uno de ellos había madurado un poco más: Eduardo. Claro, su alma quizá había dejado de moverse en este mundo, y en todo caso, no se había llevado su habilidad consigo. No la necesitaba.



Andrea
En cambio, Andrea seguía sintiendose vacía, y aún no comprendía el significado de esto. No servía de nada que Aurelio intentara hacerla feliz, aunque Javier por poco y tenía éxito explicandole que lo que ella necesitaba era entender su propio valor. Javier no era tan dulce con ella, pero se interesaba en como estaba y la regañaba como no lo habían hecho sus padres, intentando ayudarle a estar bien. En cierto modo, ella sentía por él todo ese afecto que Aurelio no había conseguido. Pero eso la asustaba.

Sabía lo que el amor le hacía a Aurelio - no lamentaba que eso fuera su culpa - y ella no quería pasar por eso.

Así que deseaba dejar de amar a Javier. Quería deshacerse de lo que sentía por él. Quería que el dejara de ser la persona fascinante que era, para no tener que seguir pensando en él. Y como siempre, tuvo lo que deseaba.
Javier pescó un resfriado. Durante un mes, dejó que se agravara. Y cuando se dio cuenta, era bastante tarde y de nada sirvió buscar un médico.
Faltaba poco para el cumpleaños diecinueve de Andrea, cuando Javier murió con el único pesar de no haber llenado la tarjeta que había llenado para ella; y pensar que ya había decidido lo que anotaría.

Diana
Eduardo había hablado de Carmen; y Diana seguía esperándola. No sabía nada de ella, y lo único que realmente le interesaba, era comprender el significado de su regreso.

La "sorpresa" que involucraba a Carmen, era lo último que recibiría de Eduardo, y eso la había hecho seguir adelante cuando se deprimía... eso, y el apoyo de Aurelio.

Sofía
El cansancio es algo terrible. No importaba lo mucho que Sofía quisiera quedarse con Irene, la verdad es que estaba tan cansada que también quería irse. No podía más. Era una decisión demasiado grande para ella.

Al estar sola - Irene había salido con Leonardo - era cuando más se daba cuenta de que ya no resistía. Pero Irene regresó, y Sofía decidió quedarse con su hermana. Ahora la excusa era que Irene lucía triste.

- No es nada... Algo le pasa a Leonardo, está distante.

Leonardo 
En efecto, el joven había estado toda la tarde pensando en otra cosa. Pero lo que pensaba no era nada que pudiera preocupar a Irene. Simplemente, habían pasado mucho tiempo juntos, y era con ella con quien mejor pasaba el tiempo. Pero nunca le había dicho lo mucho que ella significaba, ni habían hablado de sus sentimientos. Y ese día, había decidido hacerlo... pero no lo hizo.

Leonardo siempre había temido al rechazo, pero con ella, era con quien más miedo tenía, y a la vez, era a la única a la que siempre le había dado la oportunidad de negarse.

José
Nadie hubiera podido dar una razón precisa para la muerte de Eduardo, pese a lo mucho que Diana había intentado tenerla.... pero José tenía una teoría. Pensaba que había muerto porque conocía a Diana. Había algo fuera de lugar con el simple hecho de que estuvieran juntos en algunos de los dibujos, y quizá, el equilibrio de las cosas había encontrado la forma de que dejaran de "aparecer juntos".

Pero, nada ganaba por pensar en eso. Emprendía un nuevo proyecto: un  autoretrato. Después de todo, ese era el único de los siete retratos que no había sido hecho.

Es bien sabido que un ciego no puede ver su propio reflejo, pero en el caso de José, eran retratos especiales, y el tendría su reflejo si lo buscaba en el espejo correcto.

La pregunta era, ¿que tipo de espejo funcionaba para este fin?

Carmen
Sí, es cierto que la gente miente. Aún los honestos, no pueden recordar con exactitud la verdad, y lo que cuentan es sólo parcialmente cierto. Pero Carmen jamás había engañado a nadie. Si erraba, alguien le señalaba la equivocación, y ella rectificaba con gusto. Durante años, sus compañeros de clase competían para estudiar con ella, porque sus explicaciones eran fáciles de entender y recordar.

Carmen se veía en problemas por culpa de la verdad, pero no tenía miedo de estás situaciones; se ocupaba de ellas sin dejarse preocupar.

No podía encontrar la verdad siempre, pero le gustaba buscarla.

La forma en que le gustaba ser útil, y enfrentar retos, era una de las razones por las que su retrato era el favorito de José... y el más complicado de los que había logrado hacer. Había varios retratos, en diferentes circunstancias a lo largo de sus vidas, pero para Carmen había hecho uno solo, hacía tiempo. No era tan bueno como él hubiera querido, ya que Carmen estaba muy lejos; se habían mudado por el trabajo de sus padres.

No había motivo aparente para regresar, pero Carmen siempre había sabido que tarde o temprano lo haría.
Y ya venía siendo hora, así que, acompañada por su padre, regresó a su hogar natal, y se sintió en casa viendo que nada había cambiado... pero no era su sitio en realidad. Sólo debía resolver algunas cosas.

Cuando encontró a José, fue coincidencia; él no estaba muy seguro de si debía hablar con ella, porque ya Eduardo había llamado a la desgracia antes. Pero al final, decidió contarle su historia a Carmen. Ella escuchó sin interrumpirlo ni una sola vez.

José
- Puedes dibujarme ahora. - dijo Carmen, cuando él concluyó diciendole que sólo le faltaba dibujarla claramente a ella, y hacer su autoretrato.

- No. Ya no puedo dibujarte. Eres mi espejo ahora.

- Mejor todavía, harás tu autoretrato. El último dibujo.

- Voy a perder mi don, ¿verdad? Supongo que es lo mejor. Yo solamente debía dibujar, y ahora ya lo dibujé todo.

- Supongo que vas a extrañarlo.

- Sí. - respondió él.

Laura era testigo de la conversación. Pasaba mucho tiempo con su hermano ahora; siguiendo sus consejos se había vuelto más amable, y como resultado, era más feliz.

- Tranquilo José, ya buscaremos alguna otra cosa en que ocuparte. - intervino, después de haber pasado casi desapercibida todo el tiempo.

Se despidieron. José fue a trabajar en su autorretrato, Carmen fue a buscar a los otros.

Andrea
Comenzó por Andrea porque era ella quien necesitaba ayuda más pronto. Lo ocurrido con Javier no era lo que ella quería, pero estaba conciente de que era consecuencia de lo que había pedido.

- No lo sabías, - le dijo - no fue culpa tuya. Pero si fue tu culpa emplear tu habilidad de una forma tan egoísta. No sé si llevar ese don es algo que puede hacerse bien, pero si sé que tu no puedes hacerlo bien. Eres demasiado caprichosa.

- ¿Puedo renunciar a esta... habilidad?

- Sí claro. Y deberías corregir lo que has hecho. Bueno, lo que puede ser corregido.

Diana
Luego, encontró a Diana con facilidad. Ella entendió lo que Carmen decía: que ese tipo de habilidades pueden ser olvidadas, si uno lo quiere así. No le recomendó que dejara de lado nada. Pero Diana eligió hacerlo. Se prometió a sí misma que prestaría atención a las emociones de los demás, pero prefería no tener que verlas tan de cerca.

Leonardo
Cuando Carmen encontró a Leonardo, tuvo que hacer más que con los otros. Porque él no sabía lo que era capaz de hacer. Es más, tuvo problemas para creerlo.

- Debes dejarlo. No controlas lo que pides.

- ¿Dejarlo?

- Sí.

Y Leonardo no se negó. ¿Para que necesitaba cargar con las culpas de lo que los demás hacían? No, eso de controlar las decisiones de otros, era... demasiado trabajo.

Sofía.
Al día siguiente, Carmen visitó a Irene. Le explicó lo cansada que estaba Sofía. Sabía que eso era lo único que necesitaba decirle, pero agregó que había algo más allá esperando por la muchacha, y que no era justo que se lo perdiera fingiendo que no había muerto.

- Si quieres irte... - dijo Irene, largo rato después.

- No quiero dejarte.

- Pero, no puedes hacer esto por mí. Has estado todo este tiempo, y eso basta. Si estás tan cansada....

No quería que su hermana se fuera, pero no iba a detenerla. En algún momento ella podría alcanzarla.

Eduardo
No faltaba nadie más, porque Eduardo había renunciado a su don en el momento en que debía morir. El siempre había sido capaz de desprenderse del pasado y de crecer.

Carmen
Así, la joven supuso que había cumplido la misión para la cual había recibido aquella capacidad de hacer entender a otros. Por eso, y porque sabía que hubiera sido injusto de otra forma, renunció a su don, igual que los demás.

Era hora de que intentaran ser felices sin más habilidad que ser humanos.

5 comentarios:

  1. Buenísimo blog. Saludos!

    http://pasatelapelicula.blogspot.com

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  2. Hola Yess, te he nominado al "meme terrorífico" que hay en mi blog: http://la-morada-de-isthar.blogspot.com/2010/10/este-es-un-juego-meme-que-me-envio.html
    ¡Saludos y cuídate! ^-^

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  3. Ya está. Personajes muy muy interesantes...pero que están solo esbozados. cada uno merecería algo por separado. Incluso...tal vez todos juntos diluyan la intención. O tal vez se pueda hacer como lo hiciste, pero más sustancioso. Por ejemplo Carmen, que solo sale al final y un párrafo en el medio. Javier muere sin pena ni gloria. Andra puede hacer muchas cosas, pero solo se dice una de ellas. No, en realidad dos, con los dos muchachos. Ahí pudieron pasar tantas cosas...

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    1. De acuerdo en todo... excepto quizá con Andrea. Ella es un poco corta de creatividad para su habilidad XD

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