jueves, 30 de septiembre de 2010

Ficha de personaje. Maddeleine.

Ficha creada para el proyecto de septiembre de Adictos a la Escritura.


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Nombre: Madeleine
Edad:15 años
Estatura:1.65 aproximadamente.
Complexión: mediana
Pelo: Color negro, corto, liso. Lo usual es verla despeinada.
Ojos: Grises, grandes y brillantes.
Atuendo: Generalmente lleva el uniforme del orfanato, pero también se le puede ver de Jeans y camisetas polo, u otra ropa cómoda y sencilla. Siempre calza unos tennis grises… aún con el uniforme, a menos que acaben de obligarla a ponerse los zapatos colegiales que forman parte del uniforme.

Personalidad:
Madeleine es una huérfana poco común. Para empezar, no tiene el menor interés en sus raíces, ni se pregunta porque fue abandonada ni quiere que la adopten. Aparentemente es una jovencita muy alegre, entusiasta, sociable y divertida. Pero, en realidad, no es nada de eso.
Ella no discute, se impone. No pelea, vence.
Sabe ser paciente, pero no es que eso le guste. Sí, piensa que sería más cómodo ir al punto, ser sincera, y todo eso. Pero el mundo es un lugar peligroso, así que debe ir con cuidado; ser directa es arriesgado, así que ella prefiere hacer las cosas con mucha preparación, y sin exponerse nunca. Piensa que es mejor no llamar la atención, no levantar sospechas... y nunca mostrar todos tus trucos. Conoce el poder de sus propios pensamientos, y no comparte ese poder. Hay una excepción, claro. Su mejor amiga cuenta con su sinceridad siempre. Pero es eso: una excepción.
¿Miedos? Uhm. Todo debe ser temido, pero el miedo es una herramienta, no un ente que la domine. Eso lo tiene bien claro. Digamos que es, precavida.
¿Vicios? Ninguno. Para ella, un vicio es algo en lo cual estancarse, y prefiere avanzar.
¿Preferencias? El color gris, la noche, y el silencio. La gente  directa  y sincera, las cosas y personas constantes… puede parecer raro que le guste esto, pero es que le da una sensación de ventaja. Y su cosa predilecta en todo el mundo es tener la ventaja.
Frases:
Si juegas al bueno, vas a morir.” La escuchó de alguien importante, y le parece bien utilizarla, con variantes para que aplique a la situación.
Luego.” Es la respuesta a casi todo lo que le pregunten,  y con eso quiere decir que la conversación quedará para más tarde. No es que realmente piense responder alguna vez.
"Esa es la mejor manera." Generalmente con un encogimiento de hombros, cuando los demás se angustian por tomar decisiones duras.

Pasado:
La encontraron vagabundeando por ahí cuando tenía 6 años. No mostró ni agradecimiento ni disgusto cuando le dieron una cama y un par de uniformes. Hizo amigas de su edad muy pronto, pero nunca fueron amistades verdaderas, sólo jugar juntas, conversar y compartir alguna cosa que por casualidad encontraban. En cambio, desde que le presentaron a Ana, comenzó a seguirla a todas partes, a intentar parecerse a ella, y a pedirle consejo en las cosas más importantes. Con ella si desarrolló una verdadera amistad. Eso estaba muy bien, pero el detalle está en que Ana era una de las niñeras del orfanato, no una niña.
A la sombra de Ana, creció en estatura y en conocimientos… también en desconfianza y en perspicacia. Fue del consejo de Ana que aprendió a hacer lo que fuera necesario; a seguir su propio instinto y a juzgar a las personas. 
Con el tiempo, incluso superó a Ana en muchos aspectos, pese a qué no hubo demasiados eventos en su vida que le forjaran el carácter… excepto su rencilla personal con un miembro de la sección de niños del orfanato. Se conocieron en las clases que se impartían a diario para los miembros de ambas secciones, y ella desde el inicio fue cruel con él. Hasta la fecha, siguen sin llevarse nada bien.


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Esa es ella, ámenla u ódienla. 
Y no, no conseguí la imagen que quería(no tiene la expresión segura que de verdad la caracteriza, solo la de "yo no fuí")... Toca usar la imaginación...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:17 años

Diana

Había pasado mucho tiempo buscando un motivo. Lo buscaba en su propia lógica y así jamás lo encontraría. Porque no quería que hubiera motivo para la muerte de un buen muchacho. ¿Quién puede culparla? No creo que muchas personas piensen diferente. Un buen muchacho debería vivir.

Había pasado más tiempo consolando a Aurelio. Y gracias a él tenía sus porpios sentimientos; intensos hasta lo inimaginable.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:16 años

Andrea

Aurelio había crecido lleno de virtudes. Todas sus compañeras querían salir con él. Incluso algunas que ya estaban saliendo con alguien, pero no hablemos de moral ahora.

Andrea quería que Aurelio la quisiera. No es que ella lo quisiera a él; pero tendría muchas ventajas tener su afecto. Una vez que él empezó a cortejarla, se hizo rogar un tiempo. Si en su vida había algo parecido a la felicidad, era lo que sentía al escucharlo. Aurelio era el tipo de persona que sabe como hacer sentir bien a otra sin necesitar ni riquezas ni poderes sobrenaturales.

El problema es que una relación así solo puede hacer feliz a una persona. Cuando ella aceptó salir con él, Aurelio creyó que eso era bueno; pero no lo era. Su miseria sería lo que alegraría medianamente la vida de Andrea.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:13 años

Leonardo

Fátima estaba feliz. No había estado tan feliz desde que le dijeron por primera vez que esperaba un hijo. Ahora, Leonardo tendría un hermano menor. Fátima estaba preparada para decírselo, pero su esposo había arruinado la sorpresa. Peor aún, Leonardo no estaba feliz.

Leonardo se sentía amenazado Algo absurdo para un niño que siempre se salía con la suya; pero justamente por eso, al no saber que igualmente iba a tener cuanto quisiera, le preocupaba compartir todo con un hermano.

martes, 7 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:12 años

Carmen

Una sola había abandonado la ciudad: Carmen. Sabía que tenía una cualidad que muchos disfrutarían, pero que pocos tienen; si estaba en lo correcto, nadie podía llevarle la contraria. Ella misma, no podía determinar qué era correcto y qué no lo era; pero de algún modo, funcionaba. Además - y Carmen creía que esta era la mejor parte - si se equivocaba, siempre había alguien que le señalara su error. Cuando explicaba algo, los demás siempre podían recordarlo...

Sí, había una desventaja: no podía mentir. Pero podía vivir con eso. La verdad era difícil a veces, pero siempre era buena.

Quería volver. Pero no todavía.
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