lunes, 2 de agosto de 2010

Acerca de Valeria. capítulo 4

Su legado

Quisiera decir que el mundo cambió el día que conocí a Lucía y a Jake. Pero no. Mi hermana sigue muerta, estoy casado con Amelia, no he visto a Susana y odio a Emerson Trump.

Además, Jake sigue sin hablar con su padre, porque ese tarado no tiene tiempo más que para su preciada - y ahora disminuida - fortuna; debe hacerse cargo del negocio familiar y es malo en matemáticas y en historia. Lucía sigue siendo hija de dos empleados pobres y le ayuda a su mamá a limpiar la enorme casa de los Trump.

Nah, el mundo no es un sitio diferente; pero, ¡ey, una cosa a la vez! Amelia le está dando una beca completa a Lucía, yo dejé de hablar del dinero de Amelia como si fuera mío, porque de todas formas vamos a divorciarnos. Voy a llamar a Susana para decirle que ambos estabamos equivocados, y sí, supongo que tendré que disculparme.



- Señor, Llegó Jake. - avisa Marcela, una de las empleadas.

Creo que esa es la mejor parte. Emerson Trump quería mi dinero, así que no diría que no a ninguna de mis peticiones. Es el dinero de Amelia, pero en lugar de corregirlo, sugerí una cena familiar, pera conocer al hijo de mi hermana.

Lo educaron dos niñeras, y la madre de Lucía. Es desconfiado y no desborda alegría en todo momento como hacía Valeria. Pero es un muchacho bueno. Le está costando aceptar al tío desconocido, pero la verdad es que nos llevamos bien.

Se pasa todo el día preguntando sobre Valeria. No sabe que en muchas cosas se parece a ella. Hoy quiere saber porque Valeria se casó con Emerson.

- Es que... no me parece que tuvieran mucho en común. - explica.

Todo este tiempo, aproveché cualquier oportunidad para destilar veneno tan pronto como mencionaban a Emerson Trump. Pero no quiero ver la expresión triste de Jake cuando le cuente la historia. No debería mentir. Pero no quiero decir la verdad.

- Tenía sus motivos. - digo, al fin -  Y, como dice Susana, en realidad lo hizo por amor.

- Pero él... Dudo que conquistara a alguien como ella. Él solamente piensa en el dinero.

- Nunca entendí por qué se fijó en ella, pero en ese entonces, fue capaz de obsesionarse tanto como con el dinero. No es una historia romántica, en realidad. Créeme, es mejor no saber.

Jake asintió.

- Eso me imaginé. A la mamá de un chico del colegio también la obligaron a casarse. Entiendo que odie a su hijo, lo que no entiendo es que igual se pase la vida sirviendo al esposo como sí... No lo sé.

- Ella no te hubiera odiado. Es más, me consta que te quería.

- ¿Cómo podrías saberlo? Mi papá dice que no hablabas con ellos entonces.

- No. Yo estaba enojado. Era un niño caprichoso y ni siquiera leía sus cartas. Una parte de mí creía que ella iba a sentirse tan mal que se olvidaría de todo y volvería a casa. Hace poco empecé a leer las cartas. Y desde que supo que estaba embarazada, hablaba mucho de tí. Dijo que yo iba a perdonarla, porque tu ibas a caerme bien. En parte tenía razón, porque si me caes bien pero.. yo no estaba molesto con ella, solamente me desquite con ella, mi enojo, era...

- ¿Contra mi padre?

- Supongo que sí. Ahora solo estoy enojado por haberla dejado sola.

- No estés triste. Ella está bien. Nosotros no, pero ella sí.

- Nah. Lo estaremos, Jake. Estaremos bien. Pero no vamos a dejar de extrañarla.

En una cosa tiene razón. Ahora, en alguna parte ella está bien. Y si no hay nada más alla de la muerte, entonces, ya no importa. No puedo arreglar lo que hice. Debo dejarla ir y empezar a vivir mi vida. Tengo que aceptar que hice tonterías, y seguir adelante.

No debí dejar de hablarle, ignorar sus cartas y todo eso. Ni debi buscar venganza. Pero todo me trajo a este punto y no puede ser deshecho. Desde aquí, debo intentar avanzar.

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