martes, 27 de julio de 2010

Acerca de Valeria. capítulo 3

Su Sonrisa

Mi boda había sido en la aldea, hacía cisnco días. No había visto a Susana desde que decidí casarme. Creí que no la vería de nuevo. Pero ahí estaba, mirándome con tranquilidad y esperando que yo dijera la primera palabra.

- Creí que me odiabas.

- No. - dijo ella, casi con tono de sorpresa. - Al contrario, estoy preocupada. Estás causando tu propia desdicha, no me gusta.

- sé lo que hago.

- Sí, lo sabes. Pero eso no significa que está bien. Y sé que entiendes que esto no hará más que daño...

- Por favor Susana, no seas dramática. - dije, con sinceridad.

- No es drama. Tú haces lo que le criticaste a Valeria. Ella al menos lo hizo por amor.

- ¿Amor? - ¿Que mi hermana se había casado con ese tipo por amor? No había oido nada más absurdo jamás, y pensar que yo creía que Susana era la mujer más lista del mundo.

- Sí. - dijo ella, paciente - No a él, claro. A ti. Hizo esto por ti...Pero tú de todas formas encontraste la forma de arruinar tu vida.


Le puse la mirada de "no exageres", pero no se ablandó:

- Sé que estás enojado con él. Pero tu mayor enojo, es que lo último que le dijiste fue un insulto. Ninguna venganza arreglará eso. Necesitas perdonarte.

Sin aprobarlo, tuvo que aceptar que yo haría esto. Yo necesitaba vengarme del hombre que había consumido la vida de mi hermana. Estaba por comprar su alma para ponerla justo en el infierno. Por eso necesitaba dinero; y Amelia lo tenía. Y ni siquiera era mucho mayor que yo. A mis 27 años, la diferencia de 5 casi no se notaba.

Ella era amable  a veces yo sentía culpa. Pero desde el comienzo le había dejado claro cual era la situación, y a ella le parecía bien.

Susana en cambio... Me dolía haberla dejado. Ella nunca me dejó a mí. Sí, estaba enamorado de ella, pero... yo necesitaba deshacerme de la ira que me causaba saber que ese tipo estaba así tan tranquilo. Mando esa carta y se olvidó de nosotros y del asunto.

Enredarlo no fue fácil. El hombre era astuto. Pero yo había estudiado más. Ahora ese esfuerzo valía algo. Finalmente quebré algunas de sus empresas, con algo de boicot y un tanto de inversión en la competencia. ¡cuanto poder manejaba ahora que tenía todo ese dinero!

Y un día, quería negociar. Me llamó personalmente. Yo no sabía muy bien que hacer. Por el momento, fingiría que no intentaba hundirlo....

- ¿Y luego? Ya está en la trampa, ¿que vas a hacer con él?

- No sé, Amelia. Se que lo quiero ver destruido, pero no sé bien como... supongo que podría solo dejarlo en la calle...

- Ay muchacho. Tú no sabes planear una venganza. Has hecho todo esto para nada. No estás disfrutando de su preocupación, y no sabes que hacer. Con todas las crueldades que se le puede hacer a un hombre... Ya veo que ha sido esfuerzo inutil: la venganza no te hace sentir mejor. Es que eres bueno. Estas enojado, pero igual eres bueno.

Ya venía con el cuento de Susana... Y a ella tampoco la quise escuchar. No disfrutaba la venganza, pero... algo tenía que hacer con tanto rencor.

Me presenté en su casa y me recibió con entusiasmo. Pretendía enfocarse en que "somos familia, aunque sea sólo familia política", sin que yo me acordara de que mi hermana se había casado con él solo porque la obligaba. Me pregunté con gente solía tratar que esperaba que eso funcionara.

Tenía propuestas de inversión Já. Quería mi dinero. Me pregunte si moriría por eso... o sí tenía algún ser querido al cual mandara morir.

Amelia quizá tenía razón: esto no me haría feliz. Pero susana, que nunca se equivocaba conmigo, era la más acertada: yo no buscaba mi felicidad, buscaba hacer daño.

Le daría lo que quería... a cambio de lo que había construido en na vida. Los banqueros saben lo que hacen: en los préstamos están las mejores ganancias. Si uno sabe manejarlo.

Un mayordomo malencarado me acompañó a la salida. Yo volvería en dos días con los documentos necesarios.

Frente a la casa había una pareja de adolescentes coqueteando. Ahora que lo pieso, no sé como no se me ocurrió en el momento. ¿Adolescentes? ¿En la mansión del hombre que se había casado con mi hermana?

La chica me daba la espalda y no eran importantes, pero - es cierto siempre - todo puede cambiar en un instante. Al oírlos supe que no coqueteaban. Ella estaba convenciéndolo de que nadie tiene una relación perfecta con sus padres.

- Sí, Lucy, lo sé. Pero tus padres al menos cenan contigo. No he hablado con él en cuatro días. No exagero.

- Pero... a lo mejor... el piensa que lo hace bien. Ha de creer que podría perder, pues...lo que te habría heredado. Crees que el dinero no es importante, pero es porque nunca te ha faltado.

- Tú eres feliz.

- Sí pero... tampoco reboso de alegría cuando mis padres hablan de no mandarme más al colegio.

- ¿Han dicho eso?

- Los colegios públicos también son un gasto, ¿sabes? Pero están pensando como arreglarselas. No queieren que me quede burra. A veces... no creo que sea tan importante.

- Crees que saber cosas no e importante, pero es porque siempre sabes, eres una alumna brillante. - dijo él, con la doble intención de regresarle su regaño y darle un cumplido.

Sonrió para ella y... No sé que pensé. Pero sí quise abrazarlo o algo así. Ese muchacho sonreía igualito que mi hermana.

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