sábado, 12 de junio de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 6

Etapa 6
Corazones Inversos

Después de rescatar a Jaime, aún debían ir a casa. Llegaron hasta el siguiente día. Todos fueron reprendidos en diferentes tonos, pero estaban satisfechos.
Fátima había llamado buscando a Jaime alrededor de las siete de la noche. Resultó ser que sólo quería conversar con él. Pese a que Jaime le ocultaba todo lo relacionado con “superpoderes” y los genetistas/secuestradores, ambos encontraban siempre tema de conversación.
Mientras su hermano estaba tan ocupado, Javier encontró refugio en Maribel. Ella lo convenció de que Jaime sé podía ser su hermano, ayudarles con su “objetivo” y ser el novio de Fátima; pero tendrían – todos – que ser pacientes con él. Luego, lo mantuvo ocupado para que se olvidara de que estaba compartiendo el tiempo de su hermano con aquella chica.

*****

- Pues, estás muy extraño; y quiero saber por qué.
- Eh... Fátima... ¿Y si dejamos el tema para después?
- ¿Después, cuándo? ¿En clases? ¿Por teléfono? No, creo que este momento es adecuado.
- Es que yo...
- ¡Deja de evadirme, Jaime!
El verdadero problema que enfrentaba el joven frente a ella, era no ser Jaime. Sólo estaba en el cuerpo de su gemelo, quien, a su vez, lo sustituía en un examen de reposición. Idalia les había dicho que eso era trampa, incluso Gerardo lo había visto con aire de decepción, pero nada de eso los había detenido.
En la situación actual, Javier habría preferido el examen.
- Pero es que no me pasa nada... No creo que me pase nada... Necesito pensarlo, ¿ves?
- ¡No soporto eso que haces!
- ¿Qué hago?
- ¿De verdad no ves lo extraño que estás?
Apenas, Javier logró dejar a Fátima sin tener que detallarle como funcionaba su don y sin que ella rompiera con Jaime... estando él ausente. Corrió a contarle lo ocurrido a su gemelo, pero Jaime no resultó tan preocupado como él esperaba. Jaime tenía otros problemas que considerar.
- Javier, ¿te interesa Maribel? Pasas todo el tiempo con ella. Como Fátima y yo.
- ¡No me interesa como te interesa Fátima!
- ¿Seguro? Es que hoy... ¡Qué susto!, creí que era conmigo... Eh... Maribel se me declaró creyendo que eras tú.
- ¿Es en serio? - Javier palideció, en vez de enrojecer como Jaime había esperado.
- Sí. Y en serio me asusté... entonces ella lo supo, se puso medio histérica, me aclaró que la cosa no era conmigo y... huyó. Creo que antes le había costado no tartamudear, pero luego ya ni trató de hablar normal... Se avergonzó mucho... Ehhh, ¿Seguro no te atrae?
- ¡No! Estuve encerrado toda mi vida, no sé nada de esas cosas. Tomará siglos antes de que una chica me interese de ese modo.
La verdad era que Jaime temía tomar aquella ruta desconocida.
- Lástima, romperás su corazón, – dijo Jaime, encogiéndose de hombros – pero, ¿que se le va a hacer?
Sin embargo, antes de que acabara el día, Jaime descubrió que la idea de que le “rompieran el corazón” a Maribel, lo fastidiaba mucho. Comenzó a evitar los encuentros entre Maribel y Jaime, para evitar que llegaran a la conversación que la lastimaría. Incluso comenzó a cambiar de cuerpo con Javier sin avisarle, y descuidó su relación con Fátima.
Mientras tanto, Javier tenía que soportar, en nombre de su hermano, los reclamos de Fátima. Empezaba a creer que era de eso de lo que Jaime huía.

*****

Una tarde, la repentina falta de luz interrumpió las frases dolidas de Fátima.
- ¿Que pasa? - preguntó ella, tratando de recordar un motivo posible.
Se rió al descubrir que sólo podía recordar las novelas de magia que solía leer, donde además de embrujos y cosas semejantes, más de una vez se mencionaba un ciego. Pero también estaba asustada; no poder ver nada era peligroso.
Javier sabía que se trataba de Luna, y que el asunto era con él, pero se preocupó por Fátima.
Escucharon pasos y luego Luna les dijo que podían llegar a un acuerdo, Javier iba con ella y Fátima se quedaba ahí... llorando, si quería.
A Fátima no debió gustarle la idea. Localizó la voz y golpeó tan fuerte como pudo, para causar daño sin importar donde golpeara. Corrió con suerte, de modo que noqueó a Luna. Javier descubrió que estaba muy cerca de un asombrado Gravedad, y aprovechó las circunstancias para golpear también. Luego, ambos corrieron tan rápido como podía, causando en Javier una sensación de Dejavú.
- ¿Qué rayos – jadeó Fátima – pasa contigo?
Seguían corriendo hacia el salón en donde Jaime reemplazaba a su gemelo, y Javier no tenía el aliento suficiente – ni motivación alguna – para responder.
- En serio, casi puedo inventar un motivo para que ahora estés como... bipolar. Pero, ¿y esos dos? - insistió Fátima.
Como el seguía sin responder, ella lo sujeto por la muñeca y dejó de correr. Eso casi provocó que ambos cayeran al suelo, pero ella no parecía notarlo.
- Jaime, ¿que te pasa? - exigió.
- Yo... no soy Jaime.
Explicó sobre su don, y que Luna y Gravedad trabajaban para sus secuestradores y querían encerrarlo de nuevo. Incluso mencionó en que consistían, según su experiencia, los poderes de Luna y Gravedad. Ella casi salió corriendo, pero al menos lo dejó terminar.
Jaime no supo que decir. Él mismo había tenido que esforzarse mucho para no decirle a Fátima lo que pasaba, y ahora que ella lo sabía, en parte estaba aliviado. Pero le preocupaban las consecuencias.
- Debe creer que estoy loco. Y lo absurdo es que eso es lo mejor que nos puede pasar... comparado con que vaya a la policía, o que entienda completamente...
- Es tu gran amor. ¿No se supone que lo sepa todo? - dudó Javier.
- ¿Por eso se lo dijiste? - murmuró Jaime, con expresión culpable.
- Creo que no... No sé por qué se lo dije. Ella preguntó y las palabras salieron de mi boca. ¡Pero, está bien! Se asustó, pero creo que podrá soportarlo...
- Javier, yo... creo que romperé con Fátima.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Es que creo que... creo que hay otra chica.
- ¡Pero si no tienes tiempo para conocer chicas...! ¿Quién es?
- Eh... No sé si te lo... ¿te lo puedo decir?... Eh... Es Maribel.
- Pero, dijiste que ella... Tú no le gustas a Maribel, ¿vas a romper el corazón de Fátima por ella? - se indignó Javier.
- No se puede estar con una persona si se siente algo parecido por otra. No es correcto. No lo haré por Maribel... sencillamente lo haré.
La idea de que rompieran el corazón de Fátima, fastidiaba mucho a Javier.

*****

- ¡Ustedes le dijeron todo a esa chica! - reclamó Maribel.
- Y ella nos hizo preguntas. - dijo Idalia, en tono de profunda decepción.
- ¿Qué le dijeron? - preguntó Jaime.
- La verdad. - suspiró Maribel – Era lo más fácil. Ustedes son unos tontos, no tanto por decirle como por que a nosotros no nos comentaron nada.
- Yo no había dicho nada sobre ustedes...
- ¿Y creíste que no se lo iba a imaginar? Fátima no es ninguna tonta.
- Cuando dices que le dijeron la verdad, - dijo Jaime - ¿significa que le dijeron todo?
- Todo. - confirmó Gerardo; era el único que no pensaba que aquella no era una hecatombe.

*****

Aunque al principio se había espantado, ahora Fátima estaba decidida a involucrarse.
- No entiendo. - replicó tras oír lo referente a Gravedad y Luna – Si esos John y Jane – solamente ella creía que merecían ser llamados por sus nombres, aunque ellos los hubieran escogido, y aunque fueran odiosos – trabajan para esa gente, ¿por qué no averiguas quien los mandó? Lo averiguaste con los otros, ¿no? ¿O es que sus poderes bloquean el tuyo, o algo a sí?
Maribel se sintió bastante tonta. Los había amedrentado varias veces, ¿como no había aprovechado la oportunidad? El más impresionado con la actitud de Fátima, era Javier. Aunque a todos les parecía que hubieran tenido que contarle todo desde el principio.
Estaba manejando la información mucho mejor de lo que habían esperado. Lo que no manejó nada bien, fue que, una hora más tarde, Jaime rompiera con ella. Lloró frente a él, y luego siguió llorando.
Mientras Javier tomaba la tarea de consolarla, descubrió que no tenía miedo de enamorarse de ella. De algún modo, le causaba menos preocupación que sentir algo por Maribel. Se negaba a creer que era por qué Fátima era... normal. Pero, ¿que otra explicación podía haber?
Jaime, por su parte, descubrió que no estaba tan afectado por el sufrimiento de Fátima. Aún si ya no la amaba, ¿como podía no sentir nada al respecto? Incluso Javier se había angustiado por ella...
Mientras ellos intentaban poner en orden sus emociones, Luna y Gravedad cazaban.

*****

Idalia encendió una pequeña llama, pero como tampoco podía verla, decidió extinguirla. Ya no luchaba por levantarse, y gravedad se le acercó...
Pero ambos tuvieron esa sensación de nuevo. Gravedad comprendió que Maribel estaba ahí, pero fue Luna quien mencionó que habían caído en una trampa. No comprendían cual era el fin, pero quizá esperaban ser asesinados. Maribel los aterrorizó como siempre, y para cuando ellos escaparon, ella contaba ya con otra ruta para su búsqueda.
- Larson. Creo que lo vimos – anunció – en ese lugar. Sé donde está ahora, ellos van a verlo ahí. Ellos le tienen tanto miedo a esta gente... más que nosotros.
Mientras ella explicaba, Fátima llegó. Quería hablar de inmediato con los gemelos.
- ¿Cuál fue? ¡Ustedes me confunden! Y ahora no sé si Jaime está jugando conmigo o si Javier esta prendado de mí. Parecía Jaime, pero... no parecía Jaime.
Con la última frase, ella terminó de ponerse roja. Y de pronto tuvo conciencia de que tenía público.
Jaime miraba a su hermano de forma acusadora. Sólo habían cambiado para que Javier sacara un libro de la biblioteca, pues ya había sobrepasado el límite de cuatro y Jaime tenía que terminar una tarea.
Maribel estaba demasiado atenta para el gusto de Javier y Fátima; pero ante la mirada de Jaime, Javier confesó.
- Fui yo quien te besó. Lo siento... Creo.
Era increíble, pero los gemelos casi no estaban estresados... Sí no hubiera sabido antes de qué trataba el asunto, Maribel no habría comprendido. Los gemelos habían encontrado la forma de enfrentar la situación, pero, Fátima si estaba angustiada, y ella misma no estaba feliz, así que decidió poner fin a la situación. Pero seguía sin saber como, así que optó por pedir ayuda.
Se puso en pie, y dijo que tenía que hablar con Fátima a solas. Ambas chicas salieron y Maribel le explicó la situación a Fátima.
- Ahora – concluyó Maribel – estoy en una encrucijada. Si les digo que tienen sus sentimientos... confundidos, tendré que decirles que ya sé que Javier hace rato tiene está asustado por enamorarse de mí. A Javier no le vendrá bien eso.
- Entiendo que Javier le contagiara su amor por ti a Jaime, pero, ¿a Javier que le pasa?
- Lo mismo. Te digo que... Jaime tiene miedo por no quererte suficiente, por que cree que me quiere. Así como Javier tiene miedo de lastimarse, Jaime tiene miedo de lastimarte a ti. Resulta que Jaime también puede transferir emociones a su hermano, y... como él quería romper contigo, ya no se suponía que te amara, así que...
- Entonces dile la verdad a Javier. A solas, con todo el tacto posible. Explícale que no es raro que no tenga idea de que hacer con su amor. Nadie la tiene al principio. Dile que eso es algo para lo que no importa si has estado libre o en una jaula, igual asusta, pero en cuanto superas el miedo, es genial. - dijo Fátima.
- ¿Y Jaime?
- Lo de Jaime es efecto secundario, tu misma me lo acabas de explicar. Si Javier se... organiza, Jaime estará bien.
Maribel esperó el momento adecuado para poner en práctica el consejo de Fátima. Paulatinamente, los sentimientos de los chicos se ordenaron. Fátima recuperó su feliz relación.
Javier aún necesitaba tiempo, así que Maribel se armó de paciencia. Al menos él ya no estaba aterrado. Era bueno saberlo, pero ella extrañaba conocer los sentimientos de Javier hacía ella, y ahora que él dudaba pero no tenía miedo, se había quedado sin acceso a esta valiosa información.

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