lunes, 29 de noviembre de 2010

Ficha de personaje. Kyle

Nombre: Kyle
Edad:14 años (casi 15)
Estatura:1.55 aproximadamente.
Pelo: Color negro, corto, liso.
Ojos: Cafés, grandes. Siempre llamativos pero más cuando luce triste.
Atuendo: Siempre lleva en regla el uniforme del orfanato. Cuando no está ahí, utiliza lo que haya a mano, últimamente ropa sencilla de colores pálidos.

Personalidad:
En apariencia insignificante, su deseo por pasar desapercibido es tan intenso que lo consigue perfectamente.

Es fácil llamarlo débil, pero la verdad es que cree en lo que cree, y su capacidad de defender eso, pocos la tienen. Es de naturaleza amable, lo cual no significa ni que es frágil ni que se le puede engañar fácilmente. Él es honesto en cualquier circunstancia, pero sabe bien que la mayoría de las personas no lo es.

Heredó de su padre la certeza sobre sus creencias, y el valor para no hacer nada cuando no debe. Pero en cuanto a hacer lo que sea necesario, es la cualidad de su padre que no cuadra con su forma de vida.

¿Miedos? No tener opción. Perder a un ser querido, y más aún, estar solo.

¿Vicios? Digamos que mirar al vacío, autocompadecerse y decir la verdad. Contra el segundo lucha constantemente, los demás, los acepta y no los cambiaría.

¿Preferencias? Evitar la confrontación, las cosas claras y la compañía de gente admirable.

Frases:
 “Sí, pero...”  Por lo general, acepta la opinión de otros, no renuncia a la suya.

Pasado:
Cuando tenía cinco años, Derek – su padre – lo llevó al orfanato y le hizo prometer que no diría nada sobre su vida. Ni siquiera lo dejó llevar ninguna de sus pertenencias. Claro, el llevaba en secreto un juguete que había obtenido de sus hermanos mayores Tomy y Tony.

En el orfanato conoció a varias personas, pero prefirió no acercarse demasiado, él sabía que su padre lo alejaba porque su compañía era peligrosa, y no veía la necesidad de meter a nadie más en problemas.
Era distinto con Madeleine, no importaba lo que él hiciera o no, la niña siempre lo agredía y de algún modo siempre sabía cómo hacerlo sentir mal. Fue ella quien le llevó el periódico con la noticia de la muerte de Derek: pocos meses después de su llegada al orfanato, era realmente huérfano.

La única vez que había estado a punto de ser adoptado, fue un desastre, y a él le comenzó a asustar más aún la idea de acercarse a otras personas. 

sábado, 27 de noviembre de 2010

Música para Matar ( III - fin)

Una tarde, pasados dos días de la reunión, mientras camina por una calle como cualquier otra, escucha que en un local alguien juega con la música, pasando temas de películas sin dejar ninguno.

“¿Qué tendrá esta loca con la música?”, se pregunta. Y apoya el pie izquierdo sobre el extremo de la agujeta del tennis derecho. Se detiene, como a preguntarse si podrá seguir su camino sin atarla, y luego se agacha para hacer un nudo como Ana, su mejor amiga, le enseñó siendo niña.

La canción elegida es Little Things, de Danny Elfman, aunque, claro, Jannice sabe que no es la primera que elige esta canción. Sale de la tienda, llamando menos la atención ahora que lleva el cabello recogido bajo una gorra.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Música para Matar ( I I)

Si la gente piensa que es un diminutivo, él los deja creerlo, y la gente suele llamarlo Thomas. Pero el nombre es Tomy. La quinceañera del uniforme negro que espera en la estación del autobús sabe muy bien cómo funciona eso. Lo conoce desde hace tiempo. Antes de llegar al orfanato, ella habló mucho con Tomy. Y no eran las típicas conversaciones infantiles, porque Tommy ya tenía muy claro su lugar en el mundo, aunque, claro, no esperaba que a los 18 años ya estaría compitiendo para ser la mano derecha de la líder del clan.

Una oportunidad invaluable que Madeleine no quiere y no puede tener. Madeleine tiene la condición genética que tienen los miembros del clan, pero no es una de ellos. “Ellos” nunca tuvieron un nombre, no se consideran una especie aparte y no lo son. Ni ellos mismos comprenden por completo su naturaleza, al parecer está todo en la forma en que funcionan sus cerebros, pero nada ha sido comprobado. No se trataba fenómenos deambulando por ahí, ya que los unía el Clan.

domingo, 24 de octubre de 2010

Música para Matar ( I )

Ella lleva el cabello teñido de azul. Se ve tan dañado que es normal que esté arrepentida de haber probado ese tinte. Está buscando una emisora en la radio mientras el conductor del taxi se debate entre insultarla o apagar la radio bruscamente. No cualquiera tiene la desfachatez de cambiar la emisora en un taxi, pero ella no es cualquiera: es Jannice.

Deja una canción en inglés. Sabe que es de The Fray, y asume que el nombre debe ser “How to save a life”. El conductor odia esa canción, así que aparta la vista de la calle, solo por un segundo, para poder cambiar la emisora. Ella sonríe cuando un niño suelta la mano de su niñera y corre justo frente al auto, persiguiendo alguna cosa que sólo él considera valiosa. La niñera es la última en darse cuenta. Justo después del niño. Lo que sea que piensa al ver el taxi, es lo último.

La líder actual del clan, sentada en su hermoso jardín, abre una libreta vieja en una de sus últimas páginas y tacha un nombre. Es triste que muera un niño, pero no podían dejarlo crecer.

Después de un rato Jannice llega al parque. No se entretuvo demasiado en el sitio del accidente porque sabe que hoy tendrá un día ocupado. Luego de lo que debe hacer en el parque, planea tomarse el tiempo para ese tratamiento que su cabello azul está necesitando, y quizá elegir un color menos llamativo.

A varios metros, un muchacho habla por celular mientras ve hacia arriba. Un crujido en el árbol que le da sombra ha llamado su atención; por eso ve hacia arriba, en lugar de ver a la muchacha de pelo azul como hacen los demás, y ha perdido el hilo de su conversación telefónica. Logra retomarlo  cuando Jannice pasa frente a él.

- Sí… No tengo nada que hacer hasta las cuatro… OK, nos vemos.

- ¡Qué casualidad! – le dice Jannice – También tengo libre hasta las cuatro. ¿Qué tal si tenemos una cita?

Sólo ahora se fija en ella, dedicándole la misma expresión de asombro que ha recibido todo el día.

- Pero… - logra responder – Yo no te conozco.

Sabe que está siendo brusco, pero es la verdad. Está demasiado sorprendido para ser diplomático… igual él nunca lo ha sido.  Jannice (ahogando con su voz un nuevo crujido de la rama) responde con tono divertido:

- ¿Y?

- Es que… No sabes quién soy, ¿cómo quieres…? Es decir… vienes y me invitas a una cita como si nada.

- Duh, todo el mundo lo hace. – en efecto, Jannice no sabe nada de él, pero no le interesa… tampoco es que realmente quiera una cita.

- No me parece. – dice él, volviendo a su habitual tono relajado.

Se levanta y renuncia a la sombra para poner distancia entre esa muchacha tan rara y él mismo.  Jannice se da la vuelta y avanza un par de pasos, con esa sonrisa de triunfo en su rostro, antes de que una enorme y gruesa rama caiga con un estruendo. Pero la sonrisa se congela en su rostro. ¿Perdió? No se da la vuelta, pero comprende que algo pasó.

El ruido distrajo al hombre que trabajaba restaurando la estatua del centro del parque, y de algún modo golpeó donde no era y una afilada pieza de roca alcanzó el cuello del muchacho. En un momento, estará tan muerto como si ella no hubiera intervenido. El juego continúa en empate.

- Ella es más fuerte. Él es más listo. Estoy impaciente. – dice la lider, tachando otro nombre en el cuaderno. 

Esta vez, sonríe.

Ellos dos también están impacientes. Tienen una cuota que cumplir, y el que la alcance primero, ganará la contienda. Al inicio, ella creía llevar la ventaja, él mismo, no se creía con en condiciones de vencerla, pero las cosas acaban de cambiar; ella quebrantó una regla. Lo más probable es que eso no se tome en cuenta, pero para él, es una puerta que se abre.

- Me boicoteaste.  – él la confronta.

- Y tú lo manejaste muy bien.  – responde ella – Felicidades.

- ¿Significa que jugaremos sucio?

- Si tú quieres. Es nuestro derecho tirar las reglas, ¿verdad?

- Está bien.

- No es que tuvieras muchas oportunidades antes, pero ahora, estás acabado.

- Puedes decirlo si quieres. – dice él, desafiante.

Tomy sale por la puerta este, Jannice por la sur. Ambos se sienten más seguros que nunca.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Convencer a uno sólo. Proyecto Octubre.

En Adictos a la escritura, el proyecto de Octubre es un relato con el personaje diseñado en Septiembre. 
Muy distinto a mi plan original - la otra historia no cupo en tres paginas jeje - aquí está el relato en que interviene Madeleine. Tiene algo más de protagonismo en este, además. 

Espero les guste. 

Convencer a uno solo

Kyle dejó el orfanato contra su voluntad. Jared, el niño ciego que los Morris habían adoptado mucho antes que a él, le había dicho que sus papás iban a ser muy buenos, y tenía razón. Pero Jared no sabía cómo era Kyle. No sabía sobre los accidentes repentinos y demás cosas raras. Y para colmo, Madeleine le  había recordado que él era un peligro en un sentido más. Lo que había pasado con su familia verdadera, podía ocurrir con los Morris también.

Mientras se marchaba con los Morris, Madeleine caminaba hacía la oficina de Ana.

- Ana. – dijo, como saludo.

- No lo vieron. – Ana fue directa, como lo era siempre con Madeleine - Pero lo verán.

- No. Será como la otra vez. Haré que lo devuelvan, y esta vez  se fue tan preocupado que no lo notarán. Sólo debo asustar al niño de los Morris, y lo devolverán antes de que el llegue a estar lo bastante feliz para que ellos puedan verlo.

Y puso manos a la obra ese mismo día.

La estrategia básica era utilizar sus propias habilidades para hacer parecer que Kyle estaba causando desastres. Comenzó con cosas sencillas. Dado que su habilidad era más bien destructiva, “sencillo” significa romper objetos medianos… o convertirlos en polvo. El bastón de Jared, algunas joyas de Amanda Morris, y los libros en Braille. Todo desaparecido sin razón aparente. Y los Morris no culparon a Kyle. La familia que había intentado adoptar a Kyle cuando era pequeño, había corrido a devolverlo después de eso, pero los Morris no lo acusaron siquiera.

Así que, arriesgándose a acercarse, Madeleine siguió a Kyle y Jared cuando iban hacia la escuela. Kyle no se ve nada cómodo, y Madeleine asumió – acertadamente – que era porque intuía la presencia de ella. Hacía poco había presenciado la competencia entre Jannice y Tommy, de modo que estaba muy al tanto del funcionamiento de los accidentes. Esperó la oportunidad  más adecuada, no pensaba causar daños mayores, sólo asustar al niño.

Fue fácil. La escuela tenía aulas especiales para los niños ciegos, de modo que Jared y Kyle se encontraban sólo durante el almuerzo. Unos muchachos estaban molestando a Kyle yJared intentaba ayudar; ahí estaba la oportunidad que Madeleine necesitaba.

Kyle era difícil de irritar, pero tenía un par de puntos débiles y uno de ellos era evidente: su orfandad. Claro, ellos no estaban al tanto de lo necesario, pero bastaba con que siguieran preguntando sobre porque sus padres lo consideraban una carga, para sacarlo de sus casillas, justamente porque Kyle recordaba el cambio repentino de su padre, quien de pronto quiso deshacerse de él después de haber cuidado de él más que de sus hermanos.

Sin concentrarse siquiera, Madeleine rompió todos los ventanales, platos y luces. Kyle fue el más asustado. No quiso quedarse ahí ni un momento más. Estaba convencido de que lo había hecho él. Era algo que él hubiera podido hacer, en realidad.

Día a día, los muchachos seguían molestando a Kyle, y los accidentes continuaban. A veces había gente herida, pero nunca nada grave. Madeleine estaba involucrada en ambas cosas. Aunque propiamente no era capaz de hipnotizar a las personas, si podía influir un poco si ellas estaban predispuestas; así era como hacía que siempre lo atacaran.

Pero, nada pasaba. El niño seguía sin creer que Kyle tuviera algo que ver, y miedo era lo que menos sentía. Jared apreciaba más a Kyle cada vez que lo escuchaba hablar. Madeleine no podía alterar eso. Algo similar ocurría con la pareja Morris, aunque su empatía hacia Kyle no se acercaba siquiera a la que sentía Jared.

Debía ser más directa, aunque la idea le disgustara mucho. Se acercó a algunos compañeros de Kyle y a niños del grupo de Jared, y comenzó a difundir el rumor de que Kyle traía mala suerte, o que hacía que pasaran cosas. De nuevo, su habilidad fue muy útil, algunos hasta se lo creyeron como si fuese un hecho científico.

La razón por la que no quería acercarse tanto, era que Kyle podía descubrirla, y lo hizo. La vio hablando con unos niños y se acercó a preguntarle que estaba haciendo ahí.

- Luego. Ahora voy con prisa. – y lo último era verdad: tenía que ir a clases después de sembrar cizaña. 

- No. Dime ahora. – Kyle estaba disgustado por todo últimamente, y la presencia de Madeleine le daba una excusa para desahogarse.

- No quiero. – dijo ella, inexpresiva, y lo dejó con la palabra en la boca.

Kyle entendió que algo raro había en eso, pero no llegó a comprender que Madeleine hacía más que insultarlo y recordarle todos sus defectos y problemas. Es que Madeleine sabía que había muchas personas capaces de hacer aquel tipo de cosas, pero Kyle no lo sabía y pensaba que, ahora, él era el único que tenía estas… anomalías; no hubiera podido imaginarse que todos esos incidentes eran causados por ella.

Lo hacía tanto si le gustaba como si no. Ella tenía una responsabilidad. Ana le había dicho que Kyle no podía ser encontrado, y ella llevaba diez años haciéndolo miserable y convenciéndolo de temer a sus habilidades y a sí mismo. De este modo, no llamaría la atención del Clan, regido por una líder cuyo principal objetivo era encontrar a Kyle.

Antes, había sido sencillo alejarlo de cualquier familia, pero los Morris eran diferentes. Tenían mucha paciencia y no creían nada en contra de Kyle. El niño, que Madeleine esperaba intimidar primero, era justamente el mejor aliado que Kyle había tenido en muchos años.

Llegó un momento en que tuvo que admitir su derrota. Necesitaba ayuda.

- Ana.

- Pasa, cariño.

- Esa gente es… especial. No les afecta lo que hago, ellos en serio quieren cuidar de Kyle...A menos claro, que sean como nosotros, y por lo tanto, entiendan.  

- Es probable. Al menos, si lo son, no forman parte del Clan. No debe preocuparnos eso. Pero, como van las cosas, Kyle volverá a sentirse bien, y con el tiempo, llamará la atención de los que lo buscan.

- No. – dijo Madeleine, tranquila – Kyle tiene miedo de hacer daño. Mientras esté asustado, no pasará nada… ¿O ves algo diferente?

- No puedo ver nada sobre los que lo buscan. Nada en absoluto.

Madeleine suspiró, disgustada. Le fastidiaba no tener toda la información necesaria.

- ¿Tendremos que recurrir a otro tipo de medidas, Ana?

- Espero que no. En pocos días lo sabré; sí se completa la adopción… no habrá remedio.

Hasta entonces, Madeleine seguiría rondando a Kyle y a su posible familia. De vez en cuando él la miraba y le exigía explicaciones, pero ella nunca daba explicaciones porque se las pidieran.

- ¿Qué harás cuando te devuelvan, Kyle? – dijo ella en una ocasión.

- Nada, seguir en el orfanato.  – dijo Kyle, con la más absoluta resignación.

- ¿Lo aceptas y ya? – preguntó Madeleine, intrigada.

- No puedo quedarme con ellos. – dijo Kyle, como confesando un delito.

¿Cómo es que lo había pasado por alto? Los Morris eran demasiado para ella, pero no Kyle. Él sería quien se negara a culminar con el proceso de adopción. Las normas de la región eran una maravilla en este caso, bastaba con que Kyle tuviera miedo de ir con ellos, y eso ya estaba hecho.  Kyle había reaccionado ante el afecto de los Morris, y los apreciaba. No estaba listo para dejar que esta familia acabara como su verdadera familia. Simplemente quería protegerlos. Deseaba ser parte de aquella familia, lo necesitaba, pero no tenía derecho de ponerlos en peligro, y menos aún tenía la fuerza para perder otra familia. Debía dejarlo ahora, cuando aún había algo de tiempo, al menos para ellos.

Era todo, Madeleine ganaba; misión cumplida, como siempre.



---------------------------------

(estoy algo nerviosa respecto a esto, porque la estoy dejando programada ya que veo poco probable que pueda subirlo maniana) Ya vine. Me encanta escribir en mi propio teclado :-)  
Y bien, sólo quería agregar que, la historia, es la hermanita menor de algo más grande. Con eso seguiré, aunque despacio, en este blog. 

miércoles, 6 de octubre de 2010

Siete Niños || Edad:18 años

Eduardo
Los siete niños se volvieron "adultos" y había cambiado muy poco desde la primera ocasión en que cada uno había empleado su habilidad. Sin embargo, según los dibujos de José, uno de ellos había madurado un poco más: Eduardo. Claro, su alma quizá había dejado de moverse en este mundo, y en todo caso, no se había llevado su habilidad consigo. No la necesitaba.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Ficha de personaje. Maddeleine.

Ficha creada para el proyecto de septiembre de Adictos a la Escritura.


-----------------------


Nombre: Madeleine
Edad:15 años
Estatura:1.65 aproximadamente.
Complexión: mediana
Pelo: Color negro, corto, liso. Lo usual es verla despeinada.
Ojos: Grises, grandes y brillantes.
Atuendo: Generalmente lleva el uniforme del orfanato, pero también se le puede ver de Jeans y camisetas polo, u otra ropa cómoda y sencilla. Siempre calza unos tennis grises… aún con el uniforme, a menos que acaben de obligarla a ponerse los zapatos colegiales que forman parte del uniforme.

Personalidad:
Madeleine es una huérfana poco común. Para empezar, no tiene el menor interés en sus raíces, ni se pregunta porque fue abandonada ni quiere que la adopten. Aparentemente es una jovencita muy alegre, entusiasta, sociable y divertida. Pero, en realidad, no es nada de eso.
Ella no discute, se impone. No pelea, vence.
Sabe ser paciente, pero no es que eso le guste. Sí, piensa que sería más cómodo ir al punto, ser sincera, y todo eso. Pero el mundo es un lugar peligroso, así que debe ir con cuidado; ser directa es arriesgado, así que ella prefiere hacer las cosas con mucha preparación, y sin exponerse nunca. Piensa que es mejor no llamar la atención, no levantar sospechas... y nunca mostrar todos tus trucos. Conoce el poder de sus propios pensamientos, y no comparte ese poder. Hay una excepción, claro. Su mejor amiga cuenta con su sinceridad siempre. Pero es eso: una excepción.
¿Miedos? Uhm. Todo debe ser temido, pero el miedo es una herramienta, no un ente que la domine. Eso lo tiene bien claro. Digamos que es, precavida.
¿Vicios? Ninguno. Para ella, un vicio es algo en lo cual estancarse, y prefiere avanzar.
¿Preferencias? El color gris, la noche, y el silencio. La gente  directa  y sincera, las cosas y personas constantes… puede parecer raro que le guste esto, pero es que le da una sensación de ventaja. Y su cosa predilecta en todo el mundo es tener la ventaja.
Frases:
Si juegas al bueno, vas a morir.” La escuchó de alguien importante, y le parece bien utilizarla, con variantes para que aplique a la situación.
Luego.” Es la respuesta a casi todo lo que le pregunten,  y con eso quiere decir que la conversación quedará para más tarde. No es que realmente piense responder alguna vez.
"Esa es la mejor manera." Generalmente con un encogimiento de hombros, cuando los demás se angustian por tomar decisiones duras.

Pasado:
La encontraron vagabundeando por ahí cuando tenía 6 años. No mostró ni agradecimiento ni disgusto cuando le dieron una cama y un par de uniformes. Hizo amigas de su edad muy pronto, pero nunca fueron amistades verdaderas, sólo jugar juntas, conversar y compartir alguna cosa que por casualidad encontraban. En cambio, desde que le presentaron a Ana, comenzó a seguirla a todas partes, a intentar parecerse a ella, y a pedirle consejo en las cosas más importantes. Con ella si desarrolló una verdadera amistad. Eso estaba muy bien, pero el detalle está en que Ana era una de las niñeras del orfanato, no una niña.
A la sombra de Ana, creció en estatura y en conocimientos… también en desconfianza y en perspicacia. Fue del consejo de Ana que aprendió a hacer lo que fuera necesario; a seguir su propio instinto y a juzgar a las personas. 
Con el tiempo, incluso superó a Ana en muchos aspectos, pese a qué no hubo demasiados eventos en su vida que le forjaran el carácter… excepto su rencilla personal con un miembro de la sección de niños del orfanato. Se conocieron en las clases que se impartían a diario para los miembros de ambas secciones, y ella desde el inicio fue cruel con él. Hasta la fecha, siguen sin llevarse nada bien.


-----------------------

Esa es ella, ámenla u ódienla. 
Y no, no conseguí la imagen que quería(no tiene la expresión segura que de verdad la caracteriza, solo la de "yo no fuí")... Toca usar la imaginación...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:17 años

Diana

Había pasado mucho tiempo buscando un motivo. Lo buscaba en su propia lógica y así jamás lo encontraría. Porque no quería que hubiera motivo para la muerte de un buen muchacho. ¿Quién puede culparla? No creo que muchas personas piensen diferente. Un buen muchacho debería vivir.

Había pasado más tiempo consolando a Aurelio. Y gracias a él tenía sus porpios sentimientos; intensos hasta lo inimaginable.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:16 años

Andrea

Aurelio había crecido lleno de virtudes. Todas sus compañeras querían salir con él. Incluso algunas que ya estaban saliendo con alguien, pero no hablemos de moral ahora.

Andrea quería que Aurelio la quisiera. No es que ella lo quisiera a él; pero tendría muchas ventajas tener su afecto. Una vez que él empezó a cortejarla, se hizo rogar un tiempo. Si en su vida había algo parecido a la felicidad, era lo que sentía al escucharlo. Aurelio era el tipo de persona que sabe como hacer sentir bien a otra sin necesitar ni riquezas ni poderes sobrenaturales.

El problema es que una relación así solo puede hacer feliz a una persona. Cuando ella aceptó salir con él, Aurelio creyó que eso era bueno; pero no lo era. Su miseria sería lo que alegraría medianamente la vida de Andrea.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:13 años

Leonardo

Fátima estaba feliz. No había estado tan feliz desde que le dijeron por primera vez que esperaba un hijo. Ahora, Leonardo tendría un hermano menor. Fátima estaba preparada para decírselo, pero su esposo había arruinado la sorpresa. Peor aún, Leonardo no estaba feliz.

Leonardo se sentía amenazado Algo absurdo para un niño que siempre se salía con la suya; pero justamente por eso, al no saber que igualmente iba a tener cuanto quisiera, le preocupaba compartir todo con un hermano.

martes, 7 de septiembre de 2010

Siete Niños || Edad:12 años

Carmen

Una sola había abandonado la ciudad: Carmen. Sabía que tenía una cualidad que muchos disfrutarían, pero que pocos tienen; si estaba en lo correcto, nadie podía llevarle la contraria. Ella misma, no podía determinar qué era correcto y qué no lo era; pero de algún modo, funcionaba. Además - y Carmen creía que esta era la mejor parte - si se equivocaba, siempre había alguien que le señalara su error. Cuando explicaba algo, los demás siempre podían recordarlo...

Sí, había una desventaja: no podía mentir. Pero podía vivir con eso. La verdad era difícil a veces, pero siempre era buena.

Quería volver. Pero no todavía.

lunes, 16 de agosto de 2010

Siete Niños || Edad:11 años

Sofía

Llovía a cantaros. Irene tenía frío. Ya no podía llorar más, y ahora sólo temblaba nerviosamente; seguía sin poder creer lo que ocurría. La mayoría de los presentes ni siquiera habían conocido en realidad a Sofía, y a Irene la hacía sentir muy incomoda que de pronto hubiera tanta gente interesada en su hermana.

Aquello no podía ser verdad. Irene estaba convencida de que aquello no era cierto... No terminaba de aceptar que Sofía no volvería.

lunes, 9 de agosto de 2010

Siete Niños || Edad:10 años

Eduardo

Durante toda su vida, Eduardo fue capaz de ver, en sueños, fracciones del futuro. Durante mucho tiempo ignoró que se trataba de algo más que simples sueños. En esa época, incluso llegó a ver su propia muerte. No tuvo miedo porque no sabía que de verdad ocurriría de ese modo. Al despertar, recordaba todo con menos claridad que el resto de los sueños referentes al futuro, y sólo sabía que alguien insistía con la misma frase: "no quiero que te mueras" y era alguien a quien él lamentaba dejar. Era una chica. Pero él no la conocía. Aún.

Diana

Desde su nacimiento, Diana fue una niña feliz. No obstante, lloraba muy a menudo sin motivo aparante. Era capaz de hacer sentir mejor a cualquier persona, sin importar cuan agobiada, triste o enojada estuviera; pero a ella, nadie podía consolarla.

Hacer sentir mejor a los otros, era lo único que la calmaba. Y así, poco a poco, se le fue metiendo en la cabeza la idea de que ella no lloraba porque estuviera triste: lloraba porque otros lo estaban. Estaba bien, según su parecer; después de todo, valía la pena un poco de llanto, si a cambio podía conservar la capacidad de hacer felices a otros.

Eduardo

- ¿Donde está pablo?

Algunos niños le dijeron a la maestra que Pablo se había ido. Sólo uno de ellos pudo explicar que su compañero se había llevado sus cosas porque planeaba ir a la tienda del otro lado de la calle a ver la televisión.

Eduardo también lo sabía, pero estaba un tanto distraido porque tenía la sensación de que eso había pasado antes. Cuando vio a la maestra saliendo del salón, recordó el sueño. Era increíble que hubiera soñado todo con tanta exactitud. Pero eso no era importante.

Algo fue diferente. Eduardo no se quedó jugando con sus compañeros como lo había hecho en el sueño. En cambio, siguió a su maestra.

No la alcanzó, pero ella lo escuchó llamarla justo cuando la señal de cruzar se encendió. En lugar de cruzar la calle, se dio la vuelta para atender a Eduardo. Escuchó pasar al auto que pasaba a toda velocidad ignorando la luz roja: el auto que la hubiera atropellado.

Leonardo

A favor de Leonardo, debo decir que nunca usó su potencial estando consciente de él. Leonardo no sabía que era único.

Era imposible decirle que no. Quizá era en su voz, o quizá no. Pero no necesitaba argumentos, sólo hablar. Algo inofensivo al inicio, pero no para Tomás. Leonardo no había estudiado y le pidió que cambiaran de examen. Tomás hizo su examen como siempre, pero no lo firmó; Leonardo procedió igual. En un descuido de la maestra, intercambiaron examenes y firmaron. Leonardo aprobó sin problemas el examen, así que supuso que podía hacerlo de nuevo. Tomás recibió una golpiza por reprobar, pero en ningún momento dijo lo ocurrido, porque... Leonardo le había pedido que nunca lo contara.

lunes, 2 de agosto de 2010

Acerca de Valeria. capítulo 4

Su legado

Quisiera decir que el mundo cambió el día que conocí a Lucía y a Jake. Pero no. Mi hermana sigue muerta, estoy casado con Amelia, no he visto a Susana y odio a Emerson Trump.

Además, Jake sigue sin hablar con su padre, porque ese tarado no tiene tiempo más que para su preciada - y ahora disminuida - fortuna; debe hacerse cargo del negocio familiar y es malo en matemáticas y en historia. Lucía sigue siendo hija de dos empleados pobres y le ayuda a su mamá a limpiar la enorme casa de los Trump.

Nah, el mundo no es un sitio diferente; pero, ¡ey, una cosa a la vez! Amelia le está dando una beca completa a Lucía, yo dejé de hablar del dinero de Amelia como si fuera mío, porque de todas formas vamos a divorciarnos. Voy a llamar a Susana para decirle que ambos estabamos equivocados, y sí, supongo que tendré que disculparme.

martes, 27 de julio de 2010

Acerca de Valeria. capítulo 3

Su Sonrisa

Mi boda había sido en la aldea, hacía cisnco días. No había visto a Susana desde que decidí casarme. Creí que no la vería de nuevo. Pero ahí estaba, mirándome con tranquilidad y esperando que yo dijera la primera palabra.

- Creí que me odiabas.

- No. - dijo ella, casi con tono de sorpresa. - Al contrario, estoy preocupada. Estás causando tu propia desdicha, no me gusta.

- sé lo que hago.

- Sí, lo sabes. Pero eso no significa que está bien. Y sé que entiendes que esto no hará más que daño...

- Por favor Susana, no seas dramática. - dije, con sinceridad.

- No es drama. Tú haces lo que le criticaste a Valeria. Ella al menos lo hizo por amor.

- ¿Amor? - ¿Que mi hermana se había casado con ese tipo por amor? No había oido nada más absurdo jamás, y pensar que yo creía que Susana era la mujer más lista del mundo.

- Sí. - dijo ella, paciente - No a él, claro. A ti. Hizo esto por ti...Pero tú de todas formas encontraste la forma de arruinar tu vida.

lunes, 19 de julio de 2010

Acerca de Valeria. capítulo 2

Su Ausencia

El sol ya estaba ocultándose cuando llegó Emerson Trump: el nuevo dueño de casi todo en la región. Unos habían vendido, otros habían perdido apuestas. Y Trump había ido comprando. Finalmente tendría la hacienda que había soñado, y estaba decidido a tomar parte en el desarrollo de este sueño. Sí, tenía empleados, pero él quería hacerse cargo de esto.

Ese día tenía muchos planes... y ya casi caía la noche. Iba a maldecir a su suerte, cuando vió al ser más hermoso posible. De alguna manera consiguió ignorar que era casi una niña y decidió que se casaría con ella.

Cuando llegó a analizarlo mejor, en esa su primera noche de insomnio, comprendió que debería esperar algunos años y caer en gracia con ella y con su familia.  ¡Tanto trabajo por una mujer bonita! Por la mañana, su determinación de casarse con ella había quedado en el pasado. Volvió a concentrarse en sus proyectos.

lunes, 12 de julio de 2010

Acerca de Valeria. cap1

Su vida en la aldea.

Valeria creció en una pequeña aldea... bueno, era más bien un caserío, pero nosotros, con orgullo lo llamabamos "aldea". Casi todos éramos felices ahí.

Eran otros tiempos, supongo. Antes del progreso que llevó la compañía petrolera. Era una época en que los niños jugaban en el campo y los adultos producían lo estrictamente necesario. Sin desigualdad ni lujos. Yo no podría volver a vivir teniendo solamente lo básico, sin embargo, la vida era mucho más fácil.

Valeria y yo nos queríamos de una forma que pocos podrían comprender. Nos conocíamos de siempre y vivíamos cada cual por el otro. No sabíamos que era posible estar separados.

Ella estaba acostumbrada a que la gente hiciera cosas por ella; tan acostumbrada que no le parecía nada especial. Aún así, le gustaba corresponder a toda esa cortesía.

Al cumplir trece años, ya despertaba el interés de los jóvenes... y de algunos no tan jóvenes. Tenía suerte de que los hombres interesados en ella supieran que "don Jaime" no toleraría que acosaran a su hijita. Pero tambien tenía la mala fortuna de que los jovenes supieran que si intentaban cortejar a Valeria, probablemente no podrían cortejar a nadie más nunca.

Sí, ser la hija del hombre con más recursos en la aldea era una situación ventajosa, pero Valeria también veía muchas desventajas en ello. Pese a interesar a tantos, no recibiá las atenciones de los jóvenes; y aunque las personas eran amables con ella, en realidad solamente contaba con una amiga: Susana.

Valeria y Susana hacían muchas cosas juntas, y hablaban de diversos temas; principalmente de gatos y de muchachos... Me temo que cada vez más sobre muchachos y menos sobre gatos.

Susana conocía mejor el tema, pues los muchachos eran al principio, menos tímidos con ella. Los padres de Susana no eran tan temibles como los de Valeria. Sin embargo, una vez que la conocían mejor, la que resultaba temible era la misma joven. Susana hablaba con demasiada seriedad y eran pocos quienes lograbamos hacer que cambiara su opinión... y no siempre era posible. Era la única feminista de la región y para colmo golpeaba muy fuerte. Nunca debí enseñarle a hacerlo.

Era irónico que, en esas circunstancias, fuera ella quien le contara sobre muchachos a la atractiva y dulce Valeria.

Estaban solas en esas cosas de niñas, sin embargo, íbamos juntos de pesca, a cazar, o a trabajar. Caminabamos mucho hasta la escuela del pueblo de lunes a viernes. Sin la intervención de Valeria, Susana nunca hubiera estudiado. Sin la ayuda de Susana, nostros nunca hubieramos entendido eso de la escritura, mucho menos lo que era una raíz cuadrada.

Fueron diez años en que los tres estuvimos juntos. Antes, solamente eramos Valeria y yo, pero no recuerdo esos días. Ahora, solo queda una de ellas dos: mi prometida, Susana.

Lo más triste es que nadie cortejó nunca a Valeria, ¡con lo que a ella le gustaba la posibilidad!

Pero no es eso lo que me duele más. Lo que duele, es que no está. No me abraza para consolarme, no hace tonterías para protegerme, no me regaña como a un pequeñito... Y no sonríe.

¡Qué perfecta era su sonrisa!

He querido recordar la última vez que me sonrió, pero no puedo. Susana dice que eso no me hará bien, que sólo estoy evitando que mis heridas cierren. Pero me gustaría recordar cuando fue... Si la recuerdo sonriendo el día que admití que me disgustaba ver que "los hombres" perseguían a Susana. Y recuerdo que sonreía casi con cualquier excusa. Pero, no me acuerdo cuando fue la última vez que la vi hacerlo.

Ella me felicitaba o reprendía a menudo; pero, para mí, nada de ella era bueno o malo, solo era. Así de absoluto. Ella era lo que era y yo no razonaba mi afecto hacia ella. Cuando supe que no la vería nunca, comencé a pensar en sus defectos y virtudes... ahora intento describir cuanto la quiero, pero... no conozco palabras para eso.

El afecto y el dolor que ella implicaba fueron apenas equiparables por la ira hacia el hombre que había apagado su luz.

martes, 22 de junio de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 9

Etapa 9
Sin Enemigo Común

Amelia y Caleb. Eran los nombres respectivos de Hoguera y Tempestad. Los verdaderos. Quizá ellos seguirían utilizando los nombres con que alguna vez se habían tratado, pero... sus padres los recordaban como Amelia y Caleb.

Habían sufrido mucho a causa de aquel secuestro, y de los poderes que habían obtenido. Odiaban aquellos poderes y estuvieron felices de perderlos. Pero lo mejor fue volver a sus hogares, donde, pese al tiempo, los recibieron con alegría.

lunes, 21 de junio de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 8

Etapa 8
La Librería

Aunque los estaban esperando, Javier no contaba con tener que enfrentar solo a Luna y Gravedad. Sin embargo, así se había dado la situación, y tenía que afrontarla.
- Tengo algo importante que decir. – suponía, acertadamente, que está vez no había interés alguno en llevarlo con vida, así que debía captar rápido la atención de sus atacantes – Ustedes no están solos en el mundo; sus padres murieron hace mucho, pero ustedes se tienen el uno al otro.
- ¿Qué murieron? – dijo Gravedad – ¿De donde sacas eso? ¿Qué le pasó a mis padres?
- Sus padres, Leo. Ustedes son hermanos. Gemelos. Como Jaime y yo… Aunque no tienen nuestro don.
- ¿Por qué te creeríamos? – dijo Luna – ¿Cómo puedes saberlo?
- Preguntamos, Patricia. Ellos se asustan igual de fácil que nosotros. Acaban por contarnos lo que queremos saber – era mentira, Douglas se los había dicho – Ese año, secuestraron huérfanos. Ustedes y otros dos. Sabían más sobre ustedes que sobre nosotros. Pueden creerme a mí, o simplemente preguntar. Aún sin el don de Maribel, ustedes pueden asustar a una de las cuatro personas que saben sobre ustedes. Son Máxime y Marcelo, por supuesto… Doyle y… una mujer… Milagros… ¿Se atreverán a preguntarles?
- Dices que… ¿somos gemelos? – dijo Luna.
Gravedad y Luna se miraron el uno al otro mientras Javier decía que sí, que eso había dicho.
Luna dejó se cegar a Javier, y él se marcho mientras los gemelos se reconocían.
- “Patricia” – dijo él, tratando de creerlo.
- “Leo”. – respondió ella.
Solos en el mundo; pero juntos. Nunca habían tenido nada más, y de algún modo, suponían que podían seguir así. Aún si Javier mentía, la idea los había seducido bastante. Y algo de lo dicho por Javier era, sin duda alguna, verdadero: ellos podían sacarle la verdad a Doyle. Sin duda el no sería tan valiente ahora que ellos no estaban en jaulas… No, no estaban en jaulas, y por primera vez eran concientes de ello.
Tan pronto como exigieron respuestas, confirmaron las palabras de Javier. Entonces, dejaron de ser un obstáculo; se alejaron lo más posible del asunto, listos para escapar en cualquier momento, pues suponían que los cazarían; ellos debían saberlo, pues habían sido cazadores hacía muy poco.
Tuvieron, sin embargo, la suerte de que la organización estuviera muy ocupada con los otros jóvenes. Ellos habían seguido investigando, y de seguro los delatarían pronto.

lunes, 14 de junio de 2010

Hermanos en lo extraño - Etapa 7

Etapa 7
El Diseñador de Engendros

Maribel necesitaba una distracción para no fantasear demasiado con Javier. Y en realidad, tenía algo importante en que ocuparse, así que se dedicó a ello: asustar a Larson.
Larson los llevó a Carlyle, otro empleado sin jefe, quién, sin embargo, recordaba a un compañero de trabajo. Éste les explicó detalles respecto al método usado para modificarlos genéticamente, y de eso no entendieron nada. Pero también les explicó por qué los cazaban: su sola existencia podía causar investigaciones que llevarían al descubrimiento de la organización y sus experimentos.

Él sí les había llevado al siguiente nivel, y ese era muy importante. Por lo que ellos sabían, podría ser un solo escalón debajo de los jefes de todo. Los chicos casi no podían creerlo, y prueba de ello era que no se apresuraban a decidir qué le dirían exactamente a la policía.

Entre tanto, Luna y Gravedad no los dejaban en paz, pero tampoco lograban vencerlos. Eran simplemente un fastidio. Los gemelos, Gerardo e Idalia no comprendían porque Maribel sentía culpa por asustarlos. Pero es que entre más indagaba en los temores de los dos molestos jóvenes, más identificada se sentía con ellos.

sábado, 12 de junio de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 6

Etapa 6
Corazones Inversos

Después de rescatar a Jaime, aún debían ir a casa. Llegaron hasta el siguiente día. Todos fueron reprendidos en diferentes tonos, pero estaban satisfechos.
Fátima había llamado buscando a Jaime alrededor de las siete de la noche. Resultó ser que sólo quería conversar con él. Pese a que Jaime le ocultaba todo lo relacionado con “superpoderes” y los genetistas/secuestradores, ambos encontraban siempre tema de conversación.
Mientras su hermano estaba tan ocupado, Javier encontró refugio en Maribel. Ella lo convenció de que Jaime sé podía ser su hermano, ayudarles con su “objetivo” y ser el novio de Fátima; pero tendrían – todos – que ser pacientes con él. Luego, lo mantuvo ocupado para que se olvidara de que estaba compartiendo el tiempo de su hermano con aquella chica.

lunes, 31 de mayo de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 5

Etapa 5
Cazadores de sus Semejantes

Viendo que eran inútiles sus reflexiones respecto al jefe de Pereira, los chicos fueron dejando de aplicarse en ello. De este modo, pasaron más tiempo con sus familias, subieron sus calificaciones, y Jaime pudo responder más rápido las cartas y correos electrónicos de Fátima.

Como tampoco habían sido atacados recientemente, ya casi parecían jóvenes comunes.

Un viernes, después de perder las esperanzas de terminar su tarea de biología, Jaime ofreció llevarlos al sitio donde practicaba con Fátima. La idea era estar en un lugar encantador para divertirse, despreocuparse, y quizá, solo quizá, pensar de nuevo en como localizar al jefe de Pereira. Pero, a medio camino, Jaime recordó que debía desviarse, y atravesar el terreno donde había tenido su sede la Fabrica de Engendros.

martes, 25 de mayo de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 4

Etapa 4
Destrucción

Estando a la mitad de la escalera organizacional de sus captores, y debían seguir adelante. Pero también debían vivir de forma “normal frente a sus familias”. Así que estudiaban y se divertían como antes de que intentaran asesinarlos.
Maribel estaba lavándose los dientes como cada atardecer, cuando escuchó un grito de miedo. No alcanzó a entender el miedo, y lo atribuyó a que el grito había sonado lejano.
Pero el grito había tenido algo de raro, y ella se quedó estática pensando al respecto.

lunes, 17 de mayo de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 3

Etapa 3
Incendios

La chica sugería que mataran a los líderes de la organización si era necesario.
-   ¿Dónde estabas? Tú familia te busca… ¿Y, ahora por qué apareces? – dijo Javier, reconociendo a la chica que le había ayudado derritiendo los barrotes de su celda.
-   ¿Me buscan? ¿Cómo son?
-   No sé. No sé quienes son.
-   Creí que los conocías. Dijiste que me buscaban.
-   Es que hay cuatro familias buscando a sus hijos… aunque tú sólo puede ser hija de los Palacios o de Alejandra Rivas. Los otros dos son varones.
-   ¿Y cómo sabré cuál es mi familia?

lunes, 10 de mayo de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 2

Etapa 2
Pesadillas impuestas


Siete familias esperaban a sus hijos.
En el lapso de dos meses, dos familias recibieron cadáveres de bebés. Pero el señor Carrasco recibió en casa a Maribel. La joven se parecía mucho a su medre, quien se había suicidado pocos meses después de que dejaran de buscar a los bebés. Pese al parecido, sólo pudo ir a casa con su padre al obtenerse los resultados de un examen de ADN.

lunes, 3 de mayo de 2010

Hermanos en lo extraño. Etapa 1

Dolor y Cicatrices

Isabel había estado mirando a su hijo durante largo rato. Estaba saludable, pese a las viejas cicatrices que cubrían todo su cuerpo. Tenía algunas heridas recientes, pero eran sólo rasguños. El médico había dicho que parecían producto de cruzar descuidadamente una cerca de alambre. El chico estaba inconsciente, pero lo atribuían al cansancio. Había corrido desde el bosque, acompañado por su hermano. ¿Qué había ocurrido ese día? ¿Cómo había pasado tanto ese día?
Publicación Anterior:
Cuotas de Libertad

Página de la Historia


Seleccionar Capítulo: