lunes, 16 de noviembre de 2009

Pensamientos Sombríos. III



Hogar dulce hogar
(30 de septiembre, 2009)



Volver a casa no me agrada. Normalmente no me interesa nada, pero tomar mi camino mientras Iris toma el suyo es… doloroso. No como una vara golpeando mi espalda, si no como… no lo sé, supongo que algo así como perder a un ser querido… no puedo estar seguro, nunca he querido a nadie.

Mi familia no es tan buena como yo quisiera y esa chica que conocí y que en otras circunstancias habría amado… ocurre que saber lo que pensaba, hizo que me alejara de ella antes de tomarle cariño. Pero he conocido personas que tienen seres queridos – mejor dicho, seres que necesitan mucho – y entendí el dolor que sufrían al perderlos, y a eso se parece cada paso que daba en la dirección opuesta a la que tomó Iris.

Esos pasos me llevan de regreso a mi casa. Hogar… eso es un invento, pero mi casa en particular es uno de los sitios más alejados a ese concepto.

Mi madre mira la televisión, mientras su adorable esposo duerme. Cuando sueña sus pensamientos son menos crueles que cuando está despierto. Tengo la impresión de que así son todas las personas.

Al entrar a mi habitación algo se cae y despierta a Leopoldo. Sé lo que piensa, y lo escuchó salir de su habitación dando un portazo. El ruido no me importa. No me importa que se disponga a golpearme por despertarlo.

Lo que me fastidia es que su rabia, su odio, sus deseos de matar y de morir… arrancan de mi mente el recuerdo de Iris intentando entender lo incomprensible para sacar buenas notas y hacer feliz a su madre.

No me agrada este tipo, pero creo que ya dejé claro que nada me agrada… Mi padre era peor, porque yo era un niño y pensaba que por ser mi padre se suponía que me quisiera en lugar de odiarme. Ahora soy mayor y sé que en realidad eso no hace ninguna diferencia, pero el recuerdo de sentirme decepcionado y triste no cambia por saberlo.

El primer golpe es al rostro y me derriba. Sé lo que piensa hacer, de modo que espero la patada a mis costillas y los gritos. Me insulta y me reclama por haber entrado haciendo todo ese ruido… no entiendo sus palabras pero sí lo que piensa.

El recuerdo de Iris se disuelve, y yo no puedo aferrarme a él. No tengo miedo, nunca he tenido nada a que aferrarme… Pero extrañaré esa paz, esa bondad…

- Basta.

He hablado con aplomo y sin planearlo. Eso no me pasa a mí. A otras personas les ocurre a menudo, yo sé qué van a hacer porque en lo más profundo lo han planeado, pero ellos no lo entienden. Comprendo lo que es eso pero no suele pasarme.
La última vez, fue igual. Dije “basta”, ni una palabra más. Mi padre no se detuvo. Salió de la casa por el balcón y se rompió varios huesos. Esos huesos rotos perforaron órganos internos, y el resto ya lo sabes.

Leopoldo no sabe a qué debe atenerse, pero yo sí. No quiero matar a otra persona. Cierro los ojos y evoco su voz dando una respuesta incorrecta. ¡Pobre Iris! Es muy buena, muy dedicada, pero nada inteligente… Si su madre es tan buena como ella, eso no importa: valorará el esfuerzo tal cual.

Me concentro en ella, la idealizo, y logro salvar la paz que ella me dio. Así, no importa la ira de Leopoldo. No importa porque es más de lo mismo y no puede arrebatarme mi tesoro.

Convierto los recuerdos que capté de Iris durante la clase, en una visión:


Iris llega a casa – a su hogar – toca el timbre de forma especial para que Miranda la reconozca, y entra usando su propia llave. Abandona sus útiles del colegio y entra a la habitación donde su mamá la espera. Un saludo lleno de afecto, y un reporte breve del primer día de clases.


Sé que no puede ser tan perfecto, pero me entrego a la fantasía, antes de quedar inconsciente.

2 comentarios:

  1. "Volver a casa no me agrada
    no es tan buena como yo quisiera y esa chica que conocí y que en otras circunstancias habría amado…
    Esos pasos me llevan de regreso a mi casa. Hogar… eso es un invento"

    Nuevamente cito lo que en mi ha cautivado esta lectura, Cuan cansados podremos encontrarnos...cuantas otras circunstancias...al final siempre recurrimos y refugiamos en lo que es llamado un invento..."el Hogar"

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  2. Eso es. Lo único triste de este personaje, es que no tiene uno. Todos deben tenerlo, aún si no puede ser con parientes...

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